Viajar para comprar diseño: las ciudades europeas favoritas de los interioristas
Milán para el diseño de coleccionista, Copenhague para los clásicos nórdicos, Lisboa para la artesanía contemporánea. Cinco ciudades y muchas direcciones que justifican un viaje con la casa en mente.
¿Se te ocurre un plan mejor que comprar una silla de segunda mano en París? A nosotros, por lo menos, dos a la altura: descubrir una lámpara descatalogada en Estocolmo o aterrizar en Milán buscando una cerámica y marcharte preguntando cuánto cuesta enviar una mesa a España. Viajar por el diseño tiene sus propias reglas y, sobre todo, sus propias ciudades.
Milán, Copenhague, Lisboa, París y Estocolmo dan forma a cinco formas muy distintas de entender y relacionarse con los objetos: diseño coleccionable, grandes clásicos, artesanía contemporánea, galerías, vintage y nuevas firmas. Lo interesante está en saber dónde mirar. Estas son las direcciones que merece la pena llevar apuntadas desde antes.

Milán: aquí se viene a mirar en serio
Milán juega con ventaja. Su relación con el diseño no depende únicamente del Salone del Mobile: está integrada en una red de galerías, fabricantes, arquitectos y coleccionistas difícil de replicar. El Quadrilatero della Moda puede parecer territorio reservado a la moda, pero en Via della Spiga, 32 está Nilufar, la galería fundada por Nina Yashar, una de las figuras que mejor ha sabido borrar la frontera entre mueble histórico y diseño coleccionable.
La segunda parada exige desplazarse hasta Viale Lancetti, 34. Nilufar Depot ocupa unos 1.500 metros cuadrados de un antiguo edificio industrial y funciona como un museo que, convenientemente, permite comprar lo expuesto. Gio Ponti, Lina Bo Bardi, piezas italianas del XX y diseñadores contemporáneos aparecen mezclados sin demasiadas reverencias.
Otro nombre imprescindible es Rossana Orlandi, en Via Matteo Bandello, 14, instalada en una antigua fábrica de corbatas cerca de Santa Maria delle Grazie. Orlandi convirtió el lugar en una sucesión de patios y habitaciones donde aparecen desde diseñadores emergentes hasta piezas experimentales y ediciones limitadas.
Para completar la ruta merece la pena moverse por Brera, especialmente Via Solferino, Via Palermo y los alrededores de Via San Marco. Durante la Design Week todo explota; el resto del año, se compra mejor.

Copenhague: la ciudad más feliz del mundo
Copenhague no es solo madera clara, lámparas bonitas y una silla de Hans J. Wegner. La ciudad sigue reverenciando a sus maestros, pero lleva años complicando esa herencia con colores, materiales y firmas mucho menos puristas.
El recorrido puede comenzar en Illums Bolighus, Amagertorv 10, una institución fundada en 1925. Sus plantas permiten comparar en un mismo lugar a muchas de las firmas que han construido la identidad doméstica escandinava. Para quien quiera pasar de la teoría al fabricante, GUBI mantiene su showroom en Orientkaj 18-20, en Nordhavn, dentro de una antigua fábrica de tabaco. Se puede visitar su colección, aunque el espacio no funciona como tienda.
Precisamente Nordhavn merece el desplazamiento porque permite comprobar hacia dónde se está moviendo la ciudad: antiguos terrenos portuarios, arquitectura contemporánea y showrooms alejados del centro turístico. Después conviene regresar hacia Frederiksstaden, Store Kongensgade y Bredgade, donde galerías, anticuarios y casas de subastas convierten la búsqueda de diseño danés vintage en algo más interesante que comprar otra reedición recién salida de fábrica.
Y una fecha que los profesionales tienen marcada: 3daysofdesign, que cada junio convierte prácticamente toda Copenhague en un enorme showroom descentralizado.

Lisboa: el diseño portugués se ha quitado los complejos
El eje Príncipe Real–São Bento–Santos es perfecto para para recorrerlo andando. En Rua da Escola Politécnica, 235, Paris lleva desde 1985 trabajando con diseño internacional y actualmente reúne más de cien firmas. Cerca de allí merece la pena entrar en anticuarios y pequeñas tiendas de mobiliario de São Bento, una zona especialmente buena para quien disfruta encontrando piezas sin saber exactamente qué busca.
Bajando hacia Chiado aparece una dirección mucho más portuguesa. Burel Chiado Home, en Rua Serpa Pinto, 17A, trabaja con el burel, el tradicional tejido de lana de la Serra da Estrela, aplicado a mantas, cojines y objetos contemporáneos. Es uno de esos lugares donde comprar algo local sin que parezca comprado en una tienda para turistas.
El recorrido puede continuar hacia Santos, barrio históricamente relacionado con el diseño y las artes, y terminar en LX Factory, Rua Rodrigues Faria, 103, el antiguo complejo industrial de Alcântara donde se mezclan estudios creativos, tiendas y proyectos como Pura Cal, vinculada a la arquitectura, el interiorismo y el mobiliario. Lisboa funciona caminando, entrando en sitios pequeños y dejando parte de la agenda sin cerrar.

París: una silla también puede ser una obra de arte
Aquí el diseño se compra con códigos muy próximos a los del mercado del arte: galeristas, ediciones numeradas, procedencias y diseñadores cuyo nombre puede alterar considerablemente el precio de una silla. Saint-Germain-des-Prés es el mejor punto de partida.
Cruza el Sena y cambia completamente de registro. Merci, en 111 Boulevard Beaumarchais, es una dirección eficaz para pequeños objetos, textiles, vajilla y mobiliario. Más cerca de los Grands Boulevards, The Socialite Family, en 12 Rue Saint-Fiacre, ofrece una interpretación mucho más doméstica del interior contemporáneo francés, con muebles, iluminación y accesorios propios.
Pero si se dispone de una mañana, el verdadero terreno de juego está fuera del centro: Marché aux Puces de Saint-Ouen. Conviene renunciar desde el principio a verlo entero. Para diseño del siglo XX, Paul Bert Serpette concentra algunas de las direcciones más interesantes y permite encontrar desde iluminación italiana de los setenta hasta mobiliario francés de posguerra, cerámica o piezas anónimas que pueden ser mucho más atractivas que aquello que lleva una firma célebre.

Estocolmo: el antídoto contra el estilo nórdico
La prueba de que lo que entendemos por diseño nórdico es una idea manida está en Svenskt Tenn, Strandvägen 5, probablemente una de las tiendas de interiorismo más importantes de Europa. Ocupa la misma dirección desde 1927 y el universo desarrollado por Estrid Ericson y Josef Frank sigue resultando sorprendentemente moderno: estampados exuberantes, latón, maderas, colores intensos y una mezcla poco minimalista. Además de comprar, interesa observar cómo están montadas las habitaciones y las mesas.
Desde allí se puede caminar hacia Östermalm, donde se concentra buena parte del diseño de gama alta. En Nybrogatan 11, Nordiska Galleriet ocupa el mismo edificio en el que nació la empresa en 1912 y reúne mobiliario, iluminación y objetos de algunas de las principales firmas internacionales y escandinavas. Para quien busca oportunidades existe incluso Nordiska Galleriet Archives, en Frihamnsgatan 50, con piezas de exposición, devoluciones y modelos descatalogados a precios reducidos.
Después merece la pena cruzar hacia Södermalm, especialmente los alrededores de Hornstull y Mariatorget, donde el terreno se vuelve menos institucional y aparecen vintage, cerámica, pequeños estudios y tiendas independientes.