Por qué tienes que ir a este pueblo del norte de Burgos: está lleno de palacios y rodeado de paisajes preciosos
La casa de los Cubos es una de las joyas arquitectónicas de Espinosa de los Monteros. FOTO : TURISMO BURGOS.

Por qué tienes que ir a este pueblo del norte de Burgos: está lleno de palacios y rodeado de paisajes preciosos

Espinosa de los Monteros está en Burgos, en la histórica comarca de Las Merindades. A un paso de Cantabria y tres del Cantábrico. Asombra su paisaje, pero también sus torres y palacios. Fue una villa principal.

Ángeles Castillo | Septiembre 11, 2026

Hay palacios por todas partes. Casonas ilustres de piedra de las que siempre ennoblecen un lugar. También iglesias y torres. De hecho, Espinosa de los Monteros se erige como la villa que atesora más monumentos catalogados después de la capital, Burgos. Es más, acaba de ser declarada Bien de Interés Cultural en la categoría de conjunto histórico. Lo raro es que no lo fuera ya, máxime cuando el expediente para su reconocimiento había comenzado a tramitarse en 1972. Pero las cosas de palacio, nunca mejor dicho, van despacio. Y 54 años después, por fin, se ha puesto en valor su riqueza patrimonial. Estamos de vuelta por los lugares más idílicos de Burgos.

A Espinosa de los Monteros hay que buscarla en Las Merindades, la comarca en la que está el origen histórico de Castilla y a la que pertenecen también Frías, la ciudad más pequeña de España; Medina de Pomar, el pueblo que Carlos V visitó en el siglo XVI, o Villarcayo. Allí donde se juntan la meseta castellana, el valle del Ebro y la cordillera Cantábrica. Concretamente, Espinosa roza ya con Cantabria, como queriéndose asomar al mar. Esto en cuanto a la geografía, porque en el apartado histórico hay que viajar para hallar sus orígenes hasta el 800 a.C., cuando la fundaron pobladores cántabros. Aunque se puede ir mucho más atrás, como prueban los yacimientos arqueológicos de Ojo Guareña y Altamira.

Por qué se llama Espinosa de los Monteros

Después, los romanos construyeron una fortaleza amurallada y los godos fundaron pequeñas aldeas, a las que pusieron el nombre de Val de Espina, que pasó a ser Val de Espinosa, por los abundantes espinos. En el siglo VIII ya era, por tanto, Espinosa. Solo quedaba sumarle su actual apellido, que lo recibió cuando en el año 1006, en plena Reconquista, el conde Sancho García constituyó el Cuerpo de los Monteros de Cámara, adscrito a la Guardia Real española y encargado de custodiar la alcoba de los reyes. El título de villa se lo concedió Felipe IV en 1627.

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La torre de los Monteros es una de las casas-fortaleza de Espinosa. FOTO: TURISMO BURGOS.

Este municipio, regado por el río Trueba, que nace en el puerto de las Estacas de Trueba, en la divisoria entre Las Merindades y los Valles Pasiegos, y forma aquí una piscina natural y múltiples cascadas, cuenta además con la estación de esquí de La Lunada, a solo 16 kilómetros del centro histórico, inaugurada en 1973 y actualmente cerrada. En cualquier caso, un privilegiado paisaje de montaña, que se ha mantenido intacto, también por inaccesible.

Viviendas de estilo montañés y casas-torre

Tanto la naturaleza que la envuelve como su arquitectura y trazado urbano bien valen el viaje. En la plaza de Sancho García, alrededor de la iglesia renacentista de Santa Cecilia, se disponen las viviendas de estilo montañés, con los portales típicos y las galerías cerradas. También otras más antiguas, con la solana hecha de madera. Sin que falten aquí los palacios y las casas solariegas y blasonadas.

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La torre de los Azulejos, otro imprescindible de Espinosa de los Monteros. FOTO: TURISMO BURGOS.

El sitio es tan principal que tiene hasta una torre Ilustre, la de los Velasco, un edificio medieval defensivo (s. XIII), gótico e imponente, además muy cerca del río Trueba. Más antigua aún es la torre Berrueza, del XII, restaurada para convertirse en la Posada Real Torre Barrueza. La torre de los Monteros (s. XIV) impresiona por los dos poderosos torreones que flanquean la entrada. Y la de los Azulejos, casa-fortaleza renacentista (XVI) y rotunda, luce los azulejos de su nombre en las ventanas. Y luego están las casas solariegas, como la de los Cubos (s. XV), de planta cuadrada con cubos en las esquinas.

Palacios renacentistas en el norte de Burgos

En cuanto a los palacios, se puede destacar el de los Fernández-Villa, también del siglo XVI, pero con una torre adosada anterior; el de los Cuevas Velasco, de estilo manierista y mandado construir por el mismísimo Felipe IV, que lo puso en manos de Pedro Velasco, montero de su guardia, para la custodia del hijo bastardo que el rey había tenido con la actriz María de Calderón, la apodada Calderona; o el del Marqués de Chiloeches, que está en la mencionada plaza de Sancho García. Este último, aunque es renacentista como la mayoría y del año 1600, anticipa ya el advenimiento del barroco.

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Espinosa de los Monteros está lleno de palacios, como el de los Fernández-Villa. FOTO: TURISMO BURGOS.

Que Espinosa de los Monteros es un pueblo monumental está fuera de toda duda. Salta a la vista su importancia histórica. Además de la citada iglesia de Santa Cecilia, que tiene las columnas ligeramente inclinadas por la inestabilidad del terreno, está la de San Nicolás, datada en el siglo XII y reconstruida en el XVII. Conserva, no obstante, un retablo gótico del s. XV y pinturas atribuidas a Fray Alonso de Zamora, monje de Oña, en las que hay una de las pocas representaciones del Espíritu Santo como mujer.

De Medina de Pomar a Salazar, ruta por Las Merindades

La visita a esta villa de rancio abolengo se puede completar con una ruta que pasa por Villasana de Mena, Medina de Pomar, Villarcayo y el pequeño Salazar. En Villasana hay que coger la calle del Medio, entre casas tradicionales, antiguas construcciones de piedra y casonas indianas, y detenerse en hitos arquitectónicos como la torre de los Velasco y el palacio de los Sancho Ortiz de Matienzo.

En Medina de Pomar es donde está una de las imágenes emblemáticas de Las Merindades, el alcázar de los Condestables. Vigila un casco antiguo de trazado medieval, que incluye la iglesia de Santa Cruz y el monasterio de Santa Clara. En Villarcayo y Salazar se pueden seguir viendo más casas nobiliarias y más arquitectura popular.

TURIUM TIPS

Alójate en la Posada Real Torre Berrueza, en Espinosa de los Monteros, y prueba la comida tradicional que se sirve en su restaurante.
Adéntrate en Las Machorras, pueblo tradicional de pasiegos que pertenece a Espinosa. Atención a las cabañas en medio de los verdes prados. Estos valles están atravesados por senderos para recorrer a pie.
En Las Merindades está la mayor concentración de eremitorios, iglesias románicas y castillos de toda España. Además de palacios y casas señoriales.
Si quieres ver una cascada impresionante, en Villbáscones de Bezana tienes la de Las Pisas. Te llevará hasta allí una ruta de senderismo más que recomendable.
No dejes de visitar Puentedey. Su puente parece cosa de dioses, pero lo excavó el río Nela en la roca caliza.