Los mejores brunch de Madrid para paladares exigentes: 10 direcciones imprescindibles
Brunch con vistas en Dani Brasserie. Foto : Dani Brasserie.

Los mejores brunch de Madrid para paladares exigentes: 10 direcciones imprescindibles

Pancakes con sirope canadiense, ostras, vinos naturales, huevos benedictinos y algún Bloody Mary: seleccionamos diez direcciones que demuestran que Madrid se toma el brunch tan en serio como el cocido.

Aleks Gallardo | Septiembre 5, 2026

Los bares y restaurantes de Madrid son conocidos fuera de nuestras fronteras. Muchos vienen en busca de los mejores platos y locales que los madrileños intentan proteger y mantener en secreto con recelo. Pero más allá de la cena, el almuerzo o el desayuno, el brunch se ha convertido ya casi en producto autóctono a pesar de su nombre anglosajón. Durante una época, bastaba colocar un huevo poché sobre cualquier cosa, añadir aguacate y servirlo a una hora ligeramente confusa para apropiarse del término. Por suerte, esa etapa ha quedado atrás. La ciudad ha ampliado repertorio y, sobre todo, ha entendido algo fundamental: el brunch puede ser muchas cosas, pero debería justificar que uno renuncie al aperitivo.

La prueba está en esta lista. Conviven el gran despliegue dominical de hoteles de lujo con cafés de especialidad, un diner americano de manual, una institución australiana y varios restaurantes donde la sobremesa tiene muchísima importancia. Aviso: conviene ir con hambre.

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Rosewood Villa Magna. Foto: Rosewood Hotels

Rosewood Villa Magna

El brunch de Rosewood Villa Magna pertenece a la escuela que interpreta el domingo como una comida importante. Se sirve en Las Brasas de Castellana, el restaurante del hotel abierto hacia sus jardines, y regresa tras el descanso estival con un formato de estaciones que incluye marisco fresco, quesos, foie gras y patés, jamón ibérico, carnes, especialidades italianas y una sección healthy. La pastelería merece atención aparte y el horario —de 13:00 a 16:00— deja claro que esto se acerca bastante más a un almuerzo largo que a un desayuno tardío. Desde 120 euros.

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Mandarin Oriental Ritz Madrid. Foto: Mandarin Oriental

Mandarin Oriental Ritz Madrid

Pocos escenarios madrileños entienden mejor la liturgia del domingo que Mandarin Oriental Ritz, Madrid. Aquí incluso han preferido llamarlo Sunday Lunch, una denominación más exacta para un bufé concebido bajo la dirección gastronómica de Quique Dacosta. Se sirve de 13:30 a 16:00 en los salones del hotel o, cuando el tiempo acompaña, en la terraza. Más que perseguir el tópico del brunch anglosajón, la gracia está precisamente en verlo pasado por el filtro de uno de los grandes hoteles históricos de Europa y por una propuesta culinaria que Dacosta supervisa desde la reapertura del Ritz.

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InterContinental Madrid. Foto: Intercontinental

InterContinental Madrid

El del InterContinental Madrid es casi arqueología del brunch madrileño: estaba aquí mucho antes de que la ciudad se llenara de specialty coffee y shakshukas. Sigue apostando por el formato grande, con más de 200 referencias los domingos de 13:30 a 16:00. Mariscos, ibéricos, quesos, sushi, ceviches, paellas, pescados, carnes y una sección de postres que exige cierta planificación previa. El chef Miguel de la Fuente está al frente de la propuesta gastronómica de El Jardín y el hotel mantiene incluso actividades infantiles y música en directo. 

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El lujo de la terraza de Dani Brasserie en Four Seasons. Foto: Four Seasons

Dani Brasserie, Four Seasons Hotel Madrid

Desde la séptima planta del Four Seasons Hotel Madrid, Dani García juega una partida diferente. El brunch de Dani Brasserie combina bufé, cocina en vivo y platos a la carta. Hay barra de crudos con ostras, ceviches y marisco, ahumados, quesos y embutidos, panadería y dulces; después aparecen unos benedictinos con jamón ibérico, el croissant prensado con jamón y Comté, el bikini de mortadela o los huevos rotos. 

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Watts Cantina. Foto: Watts Cantina

Watts Cantina y The Diner

Daniel "Dano" Jiménez y Francisco Medina, que coincidieron trabajando en Toma Café, abrieron Watts Cantina en 2023 en la calle Don Pedro y consiguieron algo difícil: que media ciudad hiciera cola por unas tortitas. Su versión clásica lleva mantequilla y buen sirope de arce canadiense; la salada, bacon y huevo. El café de especialidad está tratado con el mismo interés que los vinos naturales y la música, otro ingrediente importante del proyecto.

A finales de 2025 llegó The Diner, a unos minutos andando. Esta vez fueron directamente a por el imaginario del diner norteamericano después de viajar a Nueva York para documentarse. 

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Federal Café, un imprescindible en Conde Duque. Foto: Federal Café

Federal Café

Antes de que en Madrid se pronunciase bien flat white, Federal Café ya estaba explicándole a la ciudad cómo desayunaban los australianos. El proyecto de Tommy Tang y Crick King fue uno de los responsables de normalizar aquí el café de especialidad, las mesas compartidas, los huevos cocinados de varias maneras y esa idea de café donde trabajar, leer o quedarse hasta que el desayuno se convierte en comida. Hoy cuenta con direcciones en Comendadoras, Conde de Barajas y Serrano. Puede que ya no sea la novedad de la lista, pero ahí está su mérito: sobrevivir a la moda que ayudó a crear.

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Café del Nuncio. Foto: Café del Nuncio

Café del Nuncio

En la Travesía del Nuncio, las sillas Thonet, las mesas de madera, el viejo piano y las lámparas de techo funcionan como antídoto contra el café clónico de estética beige. Café del Nuncio recuperó su nombre histórico de los años 80 con una estética de bistró francés y una terraza instalada junto a una de las escalinatas más reconocibles del Madrid de los Austrias. Su brunch cuesta 20 euros e incluye café, zumo, bollería y fruta junto a opciones como sándwich cubano, bagel vegetal o benedictinos montados sobre croissant de mantequilla tostado. Y se puede pedir entre semana.

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Casa Salesas. Foto: Casa Salesas

Casa Salesas

El interiorismo de Lázaro Rosa-Violán y las vistas hacia el Palacio de Longoria colocan inmediatamente a Casa Salesas en coordenadas muy Salesas. Su brunch se aleja, además, de la austeridad: benedictinos en versiones clásica, Royale o Florentine, blini de salmón ahumado, croque monsieur, rigatoni alla vodka, schnitzel y pancakes. Por 55 euros por persona se configura un recorrido que incluye cóctel —Bloody Barrio, Bellini, Paloma o Michelada—, platos salados, principal, postre y café, con la posibilidad bastante sensata de sustituir este último por un Espresso Martini o un carajillo mexicano. Los sábados, desde las 16:00, entran los DJ sets.

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Bar Tomate. Foto: Grupo Tragaluz

Bar Tomate

El restaurante de Grupo Tragaluz es una dirección especialmente recomendable para quien busca un plan social antes que una experiencia ceremoniosa de hotel: aquí importan el café y la comida, evidentemente, pero también esa energía de restaurante lleno que ha convertido el local de Fernando el Santo en uno de los supervivientes de la restauración madrileña más cambiante.

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El clásico brunch de Frida. Foto: Frida

Frida

La pequeña plaza de San Gregorio es uno de esos lugares donde Chueca baja un poco el volumen. Allí está Frida, que sirve brunch los sábados y domingos de 11:00 a 13:30. No intenta reinventar el género y probablemente sea esa su mayor virtud. Además, aquí existe una norma que debería figurar en cualquier guía honesta: a las 13:45 termina el brunch y las mesas se preparan para el servicio de comida. Madrid podrá haber aprendido a desayunar tarde, pero todavía sabe perfectamente a qué hora empieza el almuerzo.