Cartagena de Indias: por qué 2026 es el año para visitar el destino más fotografiado del Caribe
Atardece en el barrio de Getsemaní en Cartagena de Indias. Foto : Jaime Bishara/Unsplash.

Cartagena de Indias: por qué 2026 es el año para visitar el destino más fotografiado del Caribe

El centro histórico de Cartagena sigue siendo clave, pero lo interesante está pasando fuera: la ciudad colombiana amplía su radio y exige una mirada más afinada.

Aleks Gallardo | Junio 9, 2026

Fachadas coloniales, balcones con buganvillas, plazas llenas de gente y una luz que funciona especialmente bien en fotografía. Tan asombrosa como la de Ereván, el secreto mejor guardado del Cáucaso. Esa es la imagen que inmediatamente asociamos a Cartagena de Indias, en Colombia. Y, aunque sigue ahí y sigue funcionando, lo interesante ahora es combinarla con lo que ocurre alrededor. En los últimos años, la ciudad ha ampliado su radio de acción, tanto en términos de turismo como de desarrollo urbano, y eso se nota en que el viaje ya no se concentra en el centro histórico, sino que se despliega en varias capas que conviene recorrer con intención.

Uno de los factores que explican este cambio es la mejora en la conectividad internacional y regional. Cartagena ha incrementado frecuencias y rutas, lo que ha facilitado tanto la llegada de viajeros europeos como el movimiento interno dentro de Colombia. A eso se suma un perfil de visitante distinto, más interesado en la experiencia completa que en la visita rápida, lo que ha empujado a hoteles, restaurantes y operadores a ajustar su oferta. El resultado no es una transformación radical, sino una evolución progresiva.

También ha cambiado la forma en la que se desarrolla el turismo dentro de Cartagena. Durante años, el centro histórico funcionó como un contenedor casi autosuficiente: se entraba, se recorría, se comía y se salía. Hoy, ese esquema se ha quedado corto. La ciudad sigue teniendo su núcleo dentro de las murallas, pero lo relevante ocurre también fuera, en barrios que antes no formaban parte del recorrido habitual.

texto alternativo
Cartagena es la joya del Caribe colombiano. Foto: Ricardo Gomez/Unsplash.

El centro histórico de Cartagena

La ciudad amurallada sigue siendo el elemento más reconocible de Cartagena, y con razón. Su trazado, sus plazas y su arquitectura forman uno de los conjuntos coloniales mejor conservados de América Latina. Sin embargo, lo que ha cambiado no es tanto el espacio como su uso. 

El paseo por zonas como la Plaza de Santo Domingo, la calle del Arzobispado o el entorno de la Catedral permite entender la ciudad de un solo vistazo, pero lo interesante es cómo se ha introducido una nueva capa de hospitalidad. Muchos edificios históricos han sido rehabilitados para convertirse en hoteles boutique o espacios gastronómicos, manteniendo elementos estructurales originales pero incorporando diseño contemporáneo. 

Aun así, quedarse únicamente dentro de las murallas implica perder parte de la evolución actual de Cartagena. El centro sigue siendo imprescindible, pero ya no explica toda la ciudad.

texto alternativo
Casas de colores en el barrio de Getsemaní. Foto: Leando Lureiro /Unsplash.

Getsemaní: el barrio que ha cambiado el mapa

Getsemaní ha pasado de ser una extensión periférica del centro a convertirse en uno de los barrios más relevantes de Cartagena. Su transformación  responde a una suma de factores: inversión privada, apertura de pequeños hoteles, llegada de espacios culturales y una progresiva revalorización de su identidad.

Lo que diferencia a Getsemaní es su escala. Las calles son más abiertas, la vida cotidiana sigue siendo visible y el visitante no desplaza completamente al residente. Durante el día, el barrio funciona con normalidad: tiendas, viviendas, actividad local. A medida que avanza la tarde, aparecen cafés, galerías y espacios que conectan con una escena más contemporánea, y por la noche se convierte en uno de los puntos más activos de la ciudad, sin perder del todo ese carácter híbrido.

No es un barrio perfecto ni completamente resuelto, pero precisamente ahí está su interés. Permite ver una Cartagena menos filtrada, más en proceso.

texto alternativo
Sofitel Legend Santa Clara. Foto: Michelin Guide.

Hoteles: de lo patrimonial a lo contemporáneo

El desarrollo hotelero en Cartagena ha sido uno de los motores de cambio más visibles. Durante años, la oferta se concentraba en grandes establecimientos o en hoteles con una estética muy marcada por lo colonial. Hoy, esa oferta se ha diversificado.

Dentro del centro histórico, hoteles como Casa San Agustin o Sofitel Legend Santa Clara han establecido un estándar alto, combinando edificios históricos con intervenciones contemporáneas que no resultan invasivas. A su alrededor, han ido apareciendo alojamientos más pequeños, muchos de ellos en casas rehabilitadas, que ofrecen una experiencia más personalizada.

Fuera del centro, zonas como Bocagrande o incluso Getsemaní empiezan a introducir alternativas con una perspectiva distinta, más urbana y menos ligada a la imagen clásica de Cartagena. 

texto alternativo
Cartagena de Indias en estado puro. Foto: Tannia Aviles.

Gastronomía: comer bien en Cartagena

La gastronomía en Cartagena siempre ha tenido una base sólida, apoyada en el producto caribeño y en una tradición que combina influencias indígenas, africanas y españolas. En los últimos años han aparecido restaurantes que han elevado el nivel técnico sin perder conexión con el territorio.

Restaurantes como Celele han sido clave en este proceso, trabajando con ingredientes locales poco explorados y construyendo un discurso que va más allá de la simple reinterpretación. A su lado, conviven propuestas más informales que siguen funcionando y que tanto nos gustan a la hora de viajar. El resultado es una escena más equilibrada, donde se puede comer muy bien sin necesidad de grandes gastos, pero también encontrar proyectos ambiciosos para ocasiones especiales. 

texto alternativo
La muralla de Cartagena con la catedral de fondo. Foto: Andres Gomez/Unsplash.

El entorno: elegir bien marca la diferencia

Cartagena no se entiende completamente sin su entorno inmediato, especialmente las Islas del Rosario, que concentran buena parte de la actividad fuera de la ciudad. Sin embargo, el aumento de visitantes ha hecho que algunas zonas estén más saturadas de lo recomendable, especialmente en excursiones de un día.

La diferencia está en cómo se organiza la visita. Optar por alojamientos pequeños o por estancias más largas permite evitar esa sensación de turismo rápido y acceder a una experiencia más controlada. También merece la pena explorar otras zonas de costa menos comentadas, donde la presión es menor y la relación con el paisaje resulta más directa.

TURIUM TIPS

Alójate en Casa San Agustin: ubicación dentro de murallas y uno de los interiores más auténticos de la ciudad.
Cena en Celele: cocina basada en producto caribeño. A partir de ahora querrás comer siempre comida colombiana. 
Recorre Getsemaní a primera hora: no hay tanta gente y se disfruta más. 
Evita excursiones rápidas a Islas del Rosario: mejor elegir bien el plan o quedarse más tiempo.