Château de Azay-le-Rideau, en la ribera del Loira- Foto: Unsplash/Veronica Reverse

La capital del slow turismo es un pueblo francés: qué hacer en un fin de semana en La Mayenne, en la ribera del Loira

Esta nueva forma de viajar evita atascos, agobios por verlo todo, vuelos ajustados, tiempos límite, reservas de locales llenos… la tranquilidad es el auténtico lujo.

Álvaro Hermida | 22 Abr 2024

Si vas a pasar un fin de semana a París, quieres vivirlo como un parisino. Lo mismo ocurre en Nápoles, la ciudad más auténtica de toda Italia. Las calles de estas dos grandes ciudades están llenas de gente que vende, compra, trabaja, visita, hace fotos, hace colas, tiene planes apretados con mil cosas que hacer. En La Mayenne, en la ribera del Loira, la historia es muy diferente.

Esa zona, con muchos pueblos como la misma Mayenne, (de gran relevancia histórica, sobre todo en la Segunda Guerra Mundial) es el principal ejemplo de una nueva forma de entender el turismo: la tranquilidad. “Slow turismo” lo llaman. Los paseos y las actividades tradicionales (incluidas las profesiones) son su mayor reclamo. Al contrario que ocurre en una escala de 6 horas en Dubai, donde tienes un tiempo limitado para hacer lo máximo posible (como ver todos los rascacielos y zocos en un tiempo récord), en La Mayenne das un paseo con una guía que te enseña a identificar y recolectar plantas silvestres comestibles y luego, con ellas, asistes a un taller de cocina con productos locales de temporada. Tal vez, por la tarde, puedes ir a ver la Basílica de Nuestra Señora de los Milagros de Mayenne, mientras haces tiempo hasta que llegue la hora de tu clase de introducción a la carpintería.

¿Qué es el slow turismo?

La forma de reinventar la forma de viajar y experimentar lugares nuevos que ofrece el slow turismo tiene como objetivo acercarte más a los sitios y a las personas. Entender la historia, ocupar (o desocupar) la mente y, sobre todo, descansar. 

Se une, además, a un marcado sentido de responsabilidad medioambiental, de sostenibilidad. Nada de hacer cursos de pilotaje de coches de carreras, sino una clase de yoga en los jardines de un château

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Saint-Haon-le-Châtel, en Francia.Foto: Unsplash/Max Zed

Además, hace especial hincapié en aumentar la conciencia propia del turista. Que este esté al tanto de su “yo” real. Esto solo se puede lograr en lugares muy especiales, donde la limitación de la movilidad también juega un papel protagonista. Olvídate de visitar toda la región, no va de eso. El objetivo es descubrir un lugar, sus pequeños detalles y aprender a conocerte a ti mismo por el camino.

¿Qué tiene de especial La Mayenne?

Se trata de un departamento francés situado en la región (el equivalente a CCAA) de los Países del Loira, en el noroeste del país, cerca de Normandía. Su principal atractivo es que por allí pasa el Loira o sus afluentes (como el río Mayenne). Es un sitio en el que los “antiguos métodos” se preservan y prosperan, el pasado se protege. Es su forma de ser. 

A pesar de eso, no siempre fue así. En los años 40 del pasado siglo, La Mayenne se convirtió en una de las principales zonas afectadas por la ocupación Nazi (y por la lucha tras la invasión de Europa en el día D por los aliados). Pero la historia se conserva, porque es relevante. En La Mayenne son conscientes de su historia, y determinados restos Nazis, para bien o para mal, forman parte de ella. 

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Casas en la ribera del Loira.Foto: Unsplash/Michel Labeaume

Su historia no comenzó en los años 40, claro está, sino muchos años antes. De entre todas las actividades que puedes realizar en La Mayenne, una de ellas es la espeleología (con un experto guía, por supuesto). En esta ruta (que se realiza en las cuevas del pueblo de Saulges), que tiene el objetivo de encontrar las pinturas rupestres que se encuentran al fondo de la cueva, encontrarás por el camino una esvástica nazi grabada en la roca. El guía te explicará que fue hecha en 1940, cuando una partida de soldados alemanes buscaba el alijo de armas que escondía la resistencia francesa.

Hoy por hoy se conserva, dado que en La Mayenne entienden que ese pequeño detalle, al igual que las pinturas rupestres, forman parte de su historia, de lo que son ahora. Como relevante curiosidad, unos metros más al fondo encontrarás grabado en la roca el nombre de un “gamberro”: Clyde Culpepper, of Birmingham, Alabama, USA. Una pequeña búsqueda en internet te mostrará que se trata de un soldado estadounidense desplegado en Normandía en la Segunda Guerra Mundial. Fue entonces cuando hizo ese grabado.

Una simple cueva tiene tanto que ofrecer… pero no es lo único.

Qué slow turismo hacer en La Mayenne

La oferta que ofrece este departamento francés es masiva, con expertos en diversas áreas que ofrecen su propia versión de esta forma de entender el turismo. Los más destacados son:

Taller de Carpintería. Carole es la propietaria de Atelier Mayenne, una carpintería donde imparte clases de introducción a este arte. Su experiencia incluye todas las herramientas que puedas necesitar, así como enseñar en qué consiste la carpintería en bruto, el corte y montaje de las piezas. De igual modo, te enseñará a hacer el lijado y acabado. Por supuesto, te llevarás la pieza que has hecho contigo.

Taller de relajación y sofrología. Estás en La Mayenne para descansar y conocerte a ti mismo, así como para conectar. ¿Qué mejor que hacerlo de la mano de una experta en un lugar idílico? Cindy Pauloin se encargará de ello en el pueblo de Château-Gontier donde da las clases en los jardines de uno de los múltiples palacios del pueblo.

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La capital mundial del slow turismo.Foto: Unsplash/Michel Labeaume

Conocer (y recoger) las plantas silvestres comestibles. En Le Jardin Médicinal de L’Erimitage (a las afueras del pueblo de Mayenne), desde hace años, Marie Cloteau se dedica a enseñar, con un precioso paseo por la deliciosa ribera del Loira, qué plantas se comen y cuáles no. Además, Marie cultiva un huerto de hierbas aromáticas y medicinales increíble, por lo que siempre encontrarás lo que buscas.

Cocina local con productos de temporada. De octubre a mayo, el chef Thomas Craipeau abre la cocina de su restaurante, “Le Beyel”, para enseñar la cocina típica y tradicional de La Mayenne en el diminuto pueblo de Origné. El taller tiene una duración de dos horas. La gastronomía francesa clásica al alcance de tu mano.

Por supuesto, esto es solo una pequeña selección de la oferta que recoge la Oficina de Turismo de La Mayenne, que va mucho más allá: talleres de mimbre, paseos en canoa e, incluso, forjado de cuchillos. Es el sitio definitivo para desconectar y aprender a conocerte a ti mismo como te mereces.

TURIUM TIPS

Puede ser un plan de fin de semana, pero lo mejor es que estés más de cuatro días. Incluso si no te sumas a los planes de slow turismo, hay muchísimas cosas que ver y que hacer por la zona. Cuantos más días, mejor.

Si necesitas un hotel, es más re recomendable la Mansión de la Familia Provosterie, a las afueras de la ciudad de Laval. Se trata de una preciosa casa de piedra (que se queda a un pelo de ser un château) que actúa como casa rural en unos terrenos verdes por el aire del Atlántico pero con el sol propio de la ribera del Loira.

La Mayenne está muy cerca de Normandía. En particular del Mont-Saint-Michel y de la ciudad de Saint-Malo, dos de los destinos turísticos franceses imprescindibles. Si vas con tiempo de sobra, un pequeño viaje por carretera merecerá mucho la pena.