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No solo el eclipse: la experiencia lumínica que puedes vivir en el pueblo blanco más bonito de Cádiz
Si vas a Vejer, piérdete por el bosque mediterráneo de la Fundación Montenmedio Contemporáneo y apúntate a la experiencia lumínica que te propone James Turrell, el escultor de la luz. Por ahí andan las musas. No todo iba a ser el eclipse solar.
De todos es sabido que Vejer de la Frontera es uno de los pueblos blancos más bonitos, no solo de Cádiz, sino de la geografía española. Con su arquitectura popular, su urbanismo de judería y su castillo en la parte alta dando más brío aún al casco antiguo. Suficientemente cerca del mar, pero también suficientemente lejos. A nueve kilómetros de la playa de El Palmar, de arenas doradas y vientos propicios para el surf como en la vecina Tarifa.
En Vejer es donde se encuentra un museo de arte contemporáneo sorprendente que quizá no sea todo lo conocido que debería, donde está teniendo lugar una experiencia lumínica que viene a completar las sensaciones que nos va a provocar el eclipse. Se trata de la Fundación Montenmedio Contemporánea, que está precisamente en la dehesa Montenmedio, entre Vejer y Barbate.
NMAC, un museo de arte contemporáneo en el bosque
Una fusión entre naturaleza y arte que se hizo realidad en 2001 gracias a la iniciativa de Jimena Blázquez y su familia, los propietarios de la finca. Se pasea por un bosque mediterráneo siguiendo el recorrido señalizado mientras se van descubriendo las distintas esculturas e instalaciones que lo confirman como un lugar querido, además, por las musas.

Esta fundación, que se presenta como "el museo al aire libre más importante del Sur de Europa", convoca a artistas internacionales para que creen proyectos específicos, siempre en sintonía con este paisaje. Hasta el momento, lo han hecho más de cuarenta, de tal manera que hoy forman parte de la colección permanente 24 proyectos.
Entre ellos, dos de Marina Abramovic: "El héroe" (2001), que muestra a la artista montada sobre un caballo blanco sujetando una gran bandera blanca, y "Nidos humanos" (2001), siete orificios que son lugares para la contemplación. O la "Quasi Brick Wall" (2002), de Olafur Eliasson, el artista de la luz, pero también, en términos más amplios, de la percepción sensorial, las leyes de la física y las condiciones naturales.
Una experiencia inmersiva con la luz de protagonista
Con la luz y sus efectos trabaja también James Turrell (1943). De hecho, el artista de Pasadena (California) se autodenomina escultor de la luz. Es el autor de "Second Wind" (2005, 2009), una obra bajo tierra que forma parte de los Skyspaces. Turrell, responsable del proyecto del Roden Crater (Arizona), el volcán extinguido que está transformando en laboratorio, invita al espectador a entrar a través de un túnel en una pirámide en la que hay una stupa de piedra -cúpula redonda dentro de la arquitectura budista- con una piscina alrededor. A partir de ahí, el visitante ha de contemplar los cambios de luz y reflexionar sobre las límites de la percepción.

Es aquí donde este verano se puede asistir a su secuencia lumínica, como parte de la obra "Second Wind". Una experiencia inmersiva en el Skyspace descrito, esa cámara con el techo abierto al cielo, que podrá vivirse sábados y domingos al atardecer. La secuencia tiene una duración de unos 40 minutos. Y si esta propuesta tiene que ver con el sol, hay otra que tiene que ver con la luna. La Fundación Montenmedio Contemporánea organiza visitas guiadas bajo la luna llena, algo que es absolutamente mágico. Al arte y la naturaleza se suma la magia. Las próximas serán el 28 de agosto y el 26 de septiembre a las 22 h.
Once barracones militares y el binomio arte-naturaleza
No es lo mismo ver las obras entre las paredes de un museo que contemplarlas a la intemperie, más cuando han nacido de la interrelación con ese paisaje. No se pueden separar del entorno. Ni el uno ni las otras se conciben y perciben de la misma manera. Además, la fundación tiene como espacios expositivos once antiguos barracones que integraban un complejo militar abandonado en los años 70. Su forma semicilíndrica y el color verde los aleja, según dicen, "de la pulcra imagen del White Cube". Inevitablemente, se han convertido en el símbolo de Montenmedio Contemporánea.

En estos barracones verdes están las oficinas, las salas de vídeo, la biblioteca, espacios para los artistas durante sus estancias, un taller didáctico para las visitas escolares o las obras de Pilar Albarracín, Marina Abramovic o Santiago Sierra. En 2003, el artista chino Huang Yong eligió uno de ellos para su proyecto "Hamman".
Este aprovechamiento, que lleva al arte a un terreno distinto y lo conecta con otros usos en el pasado, lo hemos visto en Matadero Madrid; en el CaixaForum también de la capital, que era una central eléctrica; en la Fundación Antoni Tàpies, una antigua imprenta modernista de Barcelona; o en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga, el viejo mercado de mayoristas.
Desde Fundación Montenmedio recuerdan que el centro de arte contemporáneo P.S. 1 en Queens (Nueva York) fue pionero en los años 70, al ocupar lo que fue un colegio. Al mismo tiempo, este centro se vincula con el land art, los earthworks y las obras site-specific.