El Shinkansen, pasando por delante del monte Fuji. Foto: Japan National Tourism Organization

Las cuatro paradas más espectaculares del tren bala de Japón que cumple 60 años en 2024

En el 60 aniversario de su tren de alta velocidad, el país asiático es cada vez más visitado y el tren es uno de los métodos de transporte principales. Esta es la línea de Shinkansen que tiene el privilegio parar en los destinos más emblemáticos.

Álvaro Hermida | 20 Mar 2024


En 2024 el país del sol naciente celebra el 60 aniversario de uno de los principales hitos de la ingeniería: el Shinkansen, el tren bala. Tras abrir en 1964 con la línea Tokaido, de tan solo 515 km, que unía las ciudades de Osaka y Tokio, no paró de extenderse. En poco más de medio siglo la alta velocidad japonesa ha alcanzado los 2.830 km, a través de lo que se denomina el Japón continental: las islas de Hokkaido, Honsu y Kyushu.

Una de esas múltiples líneas de tren destaca por encima del resto: la original, la que recorre la costa desde Tokio a Osaka. A este itinerario se lo conoce como la Ruta de Oro. Uno de sus principales atractivos es recorrer la falda de una de las montañas más emblemáticas del mundo: el monte Fuji. Este volcán, que en los días soleados es visible desde la ventanilla del avión cuando aterrizas en la capital del país, es uno de los principales reclamos turísticos, pero no el único.

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Santuario Fushimi Inari Taisha, en Kioto. Foto: Ben & Gab/Creative Commons

Qué puedes ver en Tokio en dos horas

En esta ruta, las cuatro paradas principales ofrecen los diversos extremos y culturas de Japón que, aunque con una gran cantidad de similitudes, son extraordinariamente diferentes. Al igual que ocurre con tus 24 primeras horas en París, es importante saber qué hacer. En primer lugar, lo más probable es que te dirijas a la Estación de Tokio, en el barrio de Chiyoda (cuyo significado es “campo de mil generaciones”), hogar del Palacio Imperial y epicentro político y económico de todo Japón, donde se yuxtaponen los rascacielos acristalados, el diseño y la más absoluta tradición. Un efecto similar, salvando las distancias, con lo que ocurre con los patios tradicionales italianos y el diseño milanés.

Pero, a pesar de tratarse de una de las mayores ciudades del mundo, Tokio es extraordinariamente accesible (y, a pesar de la obvia barrera linguística, muy bien señalizada para turistas). Una de sus principales ventajas es su extraordinario sistema de metro, muy puntual (como todo en Japón), y barato. Esto hace completamente posible algo que es muchas ciudades del mundo no lo es (incluidas algunas españolas): dos horas antes de que salga el tren puedes apurar, sin preocupación alguna de si volverás a tiempo, para hacer una visita a los barrios cercanos, como Shinjuku y Shibuya, justo al otro lado de los jardines del palacio imperial.

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Centro del barrio de Shinjuku, en Tokyo. Foto: Japan National Tourism Organization

Shizuoka y el monte Fuji, el paisaje más famoso del mundo

El siguiente paso en el itinerario es Shizuoka, donde a la izquierda tendrás la inmensidad del Océano Pacífico y a la derecha una inigualable vista del monte Fuji. Cuenta la leyenda que este enorme volcán es el resultado del amor, e inevitable separación, entre el emperador de Japón y Kaguya, la princesa de la luna. Tras ser separados para siempre, el emperador, en la más alta cumbre de Japón, quemó el último obsequio de Kaguya: el elixir de la vida eterna, que prendió con tanta fuerza que hizo arder la montaña hasta sus cimientos, convirtiéndola en volcán. No en vano, el término Fuji deriva de la palabra Fushi, que significa inmortalidad, el último regalo que Kaguya quiso hacerle al emperador. 

Además del monte Fuji, que no es una atracción pequeña, en Shizuoka puedes disfrutar de una cultura mucho más tradicional y tranquila de lo que viene después en el itinerario. El monasterio Sengen de Shizuoka tiene mucho renombre, no solo fuera de Japón, sino también dentro de sus fronteras. Por otro lado, es más que recomendable el teleférico Nihondaira, que sale del sur de la ciudad y pasa por encima de maravillosos bosques, al mismo tiempo que ofrece vistas (todavía más) inigualables del monte Fuji. Unas vistas comparables a las de un amanecer en Salzburgo.

¿Qué tiene de especial Kioto?

Tras volver a montarte en el tren, emprenderás la marcha en dirección suroeste, hasta llegar a la estación de Kioto, la ciudad imperial de Japón. Es aquí donde la tradición tiene más fuerte arraigo y las estrechas calles, llenas de diminutos restaurantes tradicionales, permiten vislumbrar centenarias pagodas al fondo, así como palacios que son patrimonio de la humanidad de la Unesco, como el Castillo Nijo.

Centenaria Pagoda en la ciudad de Kioto. Foto: Japan National Tourism Organization

Pero Kyoto no son solo grandes palacios imperiales. Al ir, dirígete sin falta al callejón situado entre el río Kamo y la calle Kiyamachi-Dori. Lo recomendable es que empieces desde el norte, bajando por ella hacia el sur. Todos los comercios son bares y restaurantes, muy pequeños (ninguno tiene más de tres mesas). Establecimientos antiguos, construidos a base de madera y tradición. El encanto de esta calle es muy difícil de encontrar en ninguna otra parte del mundo.

Entre los múltiples establecimientos encontrarás pequeños bares dedicados al whisky. Si sientes predilección por esta bebida, podrás disfrutar de su enorme oferta de whiskys exclusivos.

¿Qué hacer en Osaka en un día?

Al fin, llegarás a la última parada, Osaka, la tercera ciudad más grande de Japón (aunque en la práctica Yokohama, la segunda, está fusionada con Tokio). También es la que desarrolla una mayor rivalidad con la capital. La población es mucho más cercana, curiosa y, en el mejor sentido de la palabra, macarra. Del mismo modo, entre sus muros se encuentra el Castillo de Osaka, pieza clave en la unificación de Japón durante el siglo XVI, así como Sumiyoshi Taisha, uno de los santuarios Shinto más importantes de todo Japón. 

Pero mejor todavía es la vida nocturna (o, al menos, tardía) de Osaka. Cuando caiga al sol, dirígete al puente Ebisubashi, que se ha convertido en la Times Square de la ciudad nipona. Las luces, el ambiente y, sobre todo, el Takoyaki (bolitas de pulpo típicas de Osaka) en un puesto de street food, así como la Ebisu Tower, una enorme y extraña noria, hacen de Osaka una experiencia inolvidable.

Todo esto llevará, aunque la distancia sea más que considerable, tan solo dos horas y media de absoluta comodidad, belleza, fantasía y puntualidad japonesa.

TURIUM TIPS

Para comer y cenar en Tokio, el barrio de Akasaka es una apuesta segura. Encontrarás muchos locales subterráneos que, cuando cae la noche, se llenan de oficinistas que acaban de salir del trabajo y quieren algo de fiesta. Inmersión total.

Si lo que buscas es un Karaoke, ¿qué mejor que el que hicieron famosos Bill Murray y Scarlett Johansson en Lost in Translation? Para encontrarlo, dirígete al barrio de Shibuya. su nombre es Karaoke Kan Shibuya y si reservas las habitaciones 601 y 602, estarás exactamente donde se grabó esa escena.

Para una experiencia más auténtica en Kioto, reserva habitación en el Luxury Hotel Sowaka. Se sitúa en la linde este del río que atraviesa la ciudad y, a pesar de gozar de todas las comodidades occidentales, su decoración es la de las casas nobles tradicionales de Japón: tatamis, madera, puertas de papel... y lo más importante: ceremonias tradicionales del té.