De Atenas a Palermo: siete escapadas por Europa que es mejor hacer en otoño que en pleno verano
Centro histórico de Matera. Foto : Pexels.

De Atenas a Palermo: siete escapadas por Europa que es mejor hacer en otoño que en pleno verano

Si todavía te quedan días de vacaciones, enhorabuena: algunas de las mejores ciudades del sur de Europa entran ahora en una temporada especialmente interesante. Estas siete justifican sacar la maleta.

Aleks Gallardo | Octubre 19, 2026

Si eres de los que se guardan unos días de vacaciones para otoño o invierno, enhorabuena. Seguro que ya has descubierto una de las pequeñas satisfacciones de viajar fuera del calendario oficial: septiembre termina y Europa cambia de público. Las familias regresan a casa, desaparecen buena parte de los cruceristas y las ciudades vuelven a ocuparse de sus propios asuntos. Apetece entrar en un museo sin calcular cuánto tiempo estamos renunciando a la playa o visitar zonas turísticas con menos masificación.

Octubre tiene además la baza de alargar el sur mientras el norte empieza a ponerse serio en cuanto a temperaturas. Italia, España, Grecia, Malta o la costa croata siguen dando margen para organizar viajes muy urbanos, pero con excursiones, mercados, arqueología y terrazas que aun se pueden aprovechar. Y algunas ciudades especialmente castigadas por su éxito turístico recuperan algo esencial: espacio.

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La vida es más apacible en Ljubljana. Foto: Unsplash.

Ljubljana: siguiendo las pistas de Plecnik

Con menos de 300.000 habitantes, Ljubljana tiene una escapada corta y uno de los legados arquitectónicos más reconocibles de Europa gracias a Joze Plecnik. El Mercado Central, el Triple Puente, la Biblioteca Nacional y Universitaria o los paseos junto al Ljubljanica permiten seguir su trabajo prácticamente sin proponérselo. Conviene hacerlo, porque entender a Plecnik cambia por completo la lectura de la ciudad.

En octubre de 2026, además, Ljubljana acoge los Campeonatos Europeos de Ciclismo en Ruta del 2 al 7 y mantiene hasta el día 15 la Trienal Internacional de Cerámica Unicum, con sedes como el Museo Nacional y Center Rog.

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Vista de Matera desde el otro lado del acantilado que delimita la ciudad. Foto: Unsplash.

Matera: una ciudad para recorrer a pie

Matera exige piernas. Su casco histórico se despliega entre desniveles, escaleras y los famosos Sassi, las viviendas excavadas en la roca que durante décadas fueron símbolo de pobreza y hoy forman parte de uno de los conjuntos urbanos más extraordinarios de Italia.

Pasar aquí un par de días permite ir mucho más allá: entrar en las iglesias rupestres, visitar Casa Noha para entender la compleja historia reciente de la ciudad y cruzar hacia el parque de la Murgia para contemplar Matera desde enfrente. También merece atención su nueva generación de hoteles, muchos instalados en antiguas cuevas y edificios recuperados con una arquitectura sorprendentemente contemporánea. Sextantio Le Grotte della Civita sigue siendo la referencia.

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La Plaza del España. FOTO: TAISIA KARASEVA.

Sevilla: mucho más que su triángulo monumental

Sevilla recupera en otoño uno de sus grandes placeres: caminarla. Y eso significa poder enlazar el Archivo de Indias, el Real Alcázar y Santa Cruz para después escapar del circuito monumental hacia lugares como el Palacio de las Dueñas, la Casa de Pilatos o el Centro Cerámica Triana.

Para actualizar la escapada, merece la pena mirar también hacia la escena gastronómica que ha ido creciendo lejos del tópico sevillano: Cañabota convirtió el producto marino en alta cocina y Sobretablas ocupa una casa regionalista de 1929. La ciudad histórica sigue ahí; lo interesante es comprobar todo lo que ha ocurrido alrededor.

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Vistas de los tejados de Dubrovnik. Foto: Pixabay.

Dubrovnik: más allá de las murallas

A Dubrovnik le sucede algo particular: su belleza es también su principal problema. El casco histórico amurallado es pequeño y la presión turística puede alterar por completo la experiencia de recorrerlo. Cuando esa intensidad disminuye, reaparecen los detalles. El monasterio franciscano, el Palacio del Rector, las callejuelas que suben desde Stradun o el paseo completo por las murallas dejan de sentirse como etapas obligatorias de un circuito.

Conviene reservar tiempo para salir del recinto amurallado: Lapad y el Museo de Arte Moderno amplían la idea de una ciudad que demasiadas visitas reducen a Juego de Tronos.

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La Valeta. Foto: Wikimedia Commons.

La Valeta: Caravaggio y Renzo Piano

Renzo Piano dejó aquí una de las intervenciones contemporáneas más interesantes del Mediterráneo reciente al transformar el acceso a la ciudad, construir el nuevo Parlamento y trabajar sobre las ruinas de la antigua Royal Opera House.

A pocos minutos están la Concatedral de San Juan —con dos Caravaggio y un interior barroco difícil de superar—, MUZA y las calles escalonadas que desembocan en el Grand Harbour. Octubre, además, mantiene una agenda cultural activa en la capital maltesa, con conciertos, exposiciones y programación en espacios como Pjazza Teatru Rjal.

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La Grecia clásica y la contemporánea conviven en las animadas calles del casco histórico (Plaka) y el barrio de Monastiraki. FOTO: ANDREA LEOPARDI/UNSPLASH.

Atenas: después de la Acrópolis

No reduzcamos Atenas a la Acrópolis. Sí, hay que subir. Pero también entrar en el Museo de la Acrópolis de Bernard Tschumi, recorrer el Museo Nacional de Arte Contemporáneo, buscar edificios de Kypseli y Pangrati, y dedicar unas horas al Stavros Niarchos Foundation Cultural Center de Renzo Piano. La escena gastronómica ateniense lleva tiempo desmontando otra idea antigua: que para comer griego hay que elegir entre taberna tradicional y alta cocina solemne. Restaurantes, panaderías, bares de vinos naturales y cafés han convertido barrios fuera del centro arqueológico en parte esencial del viaje.

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Vista de la Catedral de Palermo. Foto: Shana van Soosbroek/Unsplash.

Palermo: el caos tiene sus reglas

Palermo nunca termina, pero se comporta como una ciudad fácil. Es ruidosa, monumental, caótica y capaz de colocar una iglesia normanda, un mercado callejero y un palacio decadente en apenas unas manzanas. La Cappella Palatina y sus mosaicos bizantinos justifican por sí solos la visita al Palazzo dei Normanni; después vienen San Cataldo, la Martorana, los estucos de Giacomo Serpotta y los mercados de Ballarò, Capo, Vucciria. 

Este octubre, además, la ciudad tiene más motivos para visitarla. Los días 10 y 11, las Giornate FAI d'Autunno te darán acceso excepcionalmente a palacios, jardines, criptas y otros espacios habitualmente cerrados. Planazo.