La ciudad medieval que tiene la catedral más espectacular de Italia: en ella nació el Corpus Christi
Orvieto es una bella ciudad de origen etrusco, entre Roma y Florencia. FOTO : PIXABAY/VALTER CIRILO.

La ciudad medieval que tiene la catedral más espectacular de Italia: en ella nació el Corpus Christi

Decimos Duomo y nos viene a la cabeza Milán, pero el de Orvieto es impresionante. Tanto por fuera como por dentro. Esta pequeña ciudad de la Umbría, entre Roma y Florencia, es parada obligada. Su belleza es fruto de un milagro, literal.

Ángeles Castillo | Abril 24, 2026

Orvieto parece un milagro, y tiene todo su sentido que sea así. Solo viendo la fachada del Duomo ya se tiene la sensación de estar acariciando los cielos artísticos. El mismo síndrome de Stendhal que se experimenta en Florencia, a menos de dos horas de camino. Porque esta localidad medieval de la Umbría italiana está entre la capital de la Toscana y la mismísima Roma, la Ciudad Eterna.

Hay, además, otra ciudad que no se ve, la subterránea, trabada de grutas, pozos y galerías en varios niveles, que dejaron como herencia ese pueblo injustamente olvidado que son los etruscos. Orvieto fue probablemente la etrusca Volsinii Veteres. La vemos en lo alto de una colina, en medio de la arboleda. La Umbría no tendrá mar, pero tiene verde.

Qué tienes que ver en la bella ciudad de Orvieto

El Duomo es el símbolo de la ciudad, y con toda razón. Es tanta su luz, literalmente, que hace sombra a todo lo demás. Un tríptico que se abre en el centro con un magnífico rosetón, agujas que apuntan alto y la divina división en bandas de las naves. No podía ser sino una obra maestra del románico-gótico. Un esplendor que estamos acostumbrados a ver dentro de las catedrales y no tanto fuera, al menos no de este calibre.

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La catedral de Orvieto es una joya del románico-gótico con frescos renacentistas. FOTO: PIXABAY/AVANTINO P.

La primera piedra de la catedral de Santa Maria Assunta se puso en 1290 cumpliendo el deseo del papa Urbano IV. Se trataba de darle un hogar al corporal del milagro eucarístico de Bolsena. En 1263, un sacerdote con dudas de fe estaba celebrando misa cuando brotaron gotas de sangre de la hostia ya consagrada que empaparon el corporal. Conmovido, corrió a contárselo a Urbano IV. Causó tanto impacto que el pontífice estableció la fiesta del Corpus Christi, con liturgia de Santo Tomás de Aquino.

Era la época de máximo esplendor de la ciudad, que llegó a tener más habitantes que Roma, y se llenó de portentosos palacios y monumentos. Se buscaba paralelamente la renovación espiritual. ¿Podía haber mejor estrategia que levantar un templo tan descomunal? Indudablemente, Orvieto es lugar de peregrinación para fieles de todo el mundo.

La catedral del Duomo, una lección de arte

Esta aventura arquitectónica de tan elevado propósito no quedó completada hasta finales del siglo XVI cuando Ippolito Scalza la coronó con las agujas laterales. Otros nombres habían dejado su sello para siempre: Arnolfo di Cambio, Fra Bevignate da Perugia y, ya entrado el siglo XIV, Lorenzo Maitani. Casi tres siglos y, sin embargo, el Duomo derrocha armonía.

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En la capilla del Corporal está el origen de esta catedral. FOTO: DUOMO DI ORVIETO.

Dentro, la lección de arte y la emoción continúan. El interior es de una belleza igualmente sobrecogedora, por el mármol bicolor y por el juego de perspectivas de sus altísimas columnas, donde se enmarcan las expresivas estatuas del gran escultor del barroco Francesco Mochi (XVII), que delimitan las tres naves entre las que se reparten sus diez capillas.

Diez capillas y frescos en bóvedas y paredes

Sobresale la capilla de San Brizio, para la que no hay palabras. Todas sus paredes y bóvedas están decoradas con frescos de Fra Angelico, el fraile dominico que consagró su vida a la pintura en el glorioso Quattrocento y fue beatificado por Juan Pablo II en 1982, y de Luca Signorelli, con el Juicio Final como tema central. Pura delicia renacentista. Por si fuera poco, el ábside está cubierto con más pinturas, estas de las Historias de la Virgen, obra de Ugolino Di Prete Ilario y Pietro Di Puccio.

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Así son los subterráneos de la catedral de Orvieto. FOTO: DUOMO DI ORVIETO.

Otra de las capillas a destacar es la del Corporal, razón de ser de la catedral, profusamente ornamentada, tanto que no se sabe a dónde mirar. Los ojos se irán al relicario que custodia la hostia, el corporal y el paño purificatorio del citado milagro, colocado en el tabernáculo de mármol.

Y seguidamente hacia la Madonna dei Raccomandati, rodeada de ángeles, abrazando a hombres y mujeres bajo su manto protector. Se la debemos a Lippo Memmi, que la pintó en la primera mitad del siglo XIV. Otra pieza fabulosa de este joyero sin fondo. Justo a la entrada a esta capilla, como curiosidad, se halla uno de los órganos más grandes de Italia, con 5.644 tubos.

Una ciudad subterránea y una fortaleza con jardines

Como todo Orvieto, el Duomo también tiene sus pasadizos secretos. Un túnel de 800 metros cuadrados que sirvió de almacén y donde se conservan las herramientas y materiales de construcción, mantenimiento y restauración. Se utiliza con frecuencia como sala de exposiciones. Más allá de este tesoro, hay que conquistar la fortaleza Albornoz (XV), con bellos jardines públicos, y pasear por sus murallas, desde donde se contemplan la sinuosas colinas orvietanas.

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La iglesia de Sant'Andrea con su campanario adosado. FOTO: WIKIMEDIA COMMONS.

Otro imprescindible de la ciudad umbra, por la que discurren los ríos Paglia y Chiani antes de confluir en el Tíber, es la torre medieval del Moro (siglo XIII), de 47 metros de altura, brindando una magnífica panorámica. Tampoco hay que perderse el Pozo de San Patricio (1528), de 54 metros de profundidad y con doble escalera en espiral de 248 peldaños. Fue excavado en tiempos del papa Clemente VII para abastecer a la ciudad de agua en el caso de asedio.

De paseo por el barrio medieval saldrá a nuestro encuentro la iglesia de San Giovenale, la más antigua de Orvieto (1004), edificada sobre un templo etrusco y con frescos también en sus muros. La de Sant'Andrea es posterior, del siglo XII, aunque presenta elementos modernos en su fachada. Sorprende el campanario dodecagonal que tiene adosado. Es solo un acercamiento a lo mucho que ofrece esta histórica y bella ciudad.

TURIUM TIPS

Coge el funicular de Orvieto, obra de ingeniería del siglo XIX, que conecta la parte baja y alta de la ciudad, salvando un desnivel de 157 metros.
Visita el Museo Arqueológico Claudio Faina, con sede en el Palazzo Faina. Atesora una de las colecciones más importantes de Italia. Piezas etruscas, griegas y romanas reunidas en un mismo lugar.
No olvides que en Orvieto hay una necrópolis etrusca. Y muy cerca, en Bolsena, está el yacimiento arqueológico de Volsinii Novi, la ciudad fundada tras la destrucción de Volsinii Veteres por los romanos en el 264 a.C.
Alójate en el Palazzo Petrus, si puedes permitírtelo (desde 490 euros). Es una residencia histórica en pleno casco antiguo con frescos originales, artesonados y grandes ventanales.
Una opción más asequible es La Casa di Tufo, un bed & breakfast ubicado en un edificio medieval histórico y con restaurante tradicional. Ofrece alojamiento y desayuno (desde 84 euros).