La ruta de senderismo más bonita de Cantabria: un faro espectacular, acantilados y el pueblo de las anchoas
El faro del Caballo está en el monte Buciero de Santoña. FOTO : PIXABAY/ELG21.

La ruta de senderismo más bonita de Cantabria: un faro espectacular, acantilados y el pueblo de las anchoas

Esta ruta de senderismo circular sale de Santoña y pasa por distintas baterías militares hasta dar con el faro del Caballo, que es una fantasía. Por el monte, pero sin perder de vista el mar. Es primavera y en Cantabria. No podíamos pedir más.

Ángeles Castillo | Abril 8, 2026

Todos los faros tienen algo literario. Le pasa al faro del Caballo, en los acantilados del monte Buciero (367 m), a la entrada de la bahía de Santoña, en Cantabria. Más estando en el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, donde va a desembocar el río Asón. Un paraíso de gran valor ecológico, parada obligada de las aves migratorias. Regalazo para la vista.

Desde el mar, el faro resulta casi tan inexpugnable como un castillo. Un delirio de pintor romántico o de poeta. Hasta hace poco se podían bajar sus más de 700 escalones y asomarse a este balcón privilegiado sobre el Cantábrico, pero su estado de conservación y el elevado riesgo de un descenso de vértigo han obligado al cierre y no hay previsión, de momento, de apertura en verano.

Así es la ruta de senderismo hasta el faro del Caballo

No importa, porque se puede hacer una ruta de senderismo que nos llevará al punto desde donde mejor se ve el icónico faro, en funcionamiento entre 1863 y 1993 y reacondicionado para el turismo en 2013. Lo hace más de película aún que la escalinata fuera construida por los presos de El Dueso. Se trataba de facilitar el acceso por tierra a este edificio, que comprendía la vivienda del farero, demolida en 1994, y la propia torre del faro.

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La iglesia de Santa María del Puerto está vinculada al origen de Santoña. FOTO: WIKIPEDIA/NICOLÁS PÉREZ.

Caminar por estos parajes es una experiencia muy marinera y al mismo tiempo agreste porque transcurre por el mismo paisaje escarpado en que se asienta el faro. La ruta circular (de unos 10 km) arranca en la iglesia de Santa María del Puerto. Una joya románica del siglo XII que formó parte de un monasterio benedictino del VIII. Es más, se cuenta que fue fundada en un principio nada menos que por Santiago Apóstol cuando estuvo en España en el año 37 y que fue el origen del primer asentamiento santoñés.

Por qué te van a encantar los paisajes de Santoña

No está nada mal como inicio. Despúes, hay que poner rumbo por una pronunciada subida al fuerte San Martín, construido en forma de herradura sobre un promontorio a la entrada del puerto, en las faldas del Buciero. Se tienen noticias de esta fortificación desde 1639, aunque fue incendiada y más tarde reconstruida por el pueblo de Santoña, para ser objeto de diversas remodelaciones en los siglos sucesivos.

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El faro del Caballo en los imponentes acantilados de la costa de Santoña. FOTO: PIXABAY/ELG21.

Una vez aquí, se puede tomar el desvío que conduce al monumento a la Virgen del Puerto y al fuerte de San Carlos, levantado en 1668 sobre el castillo de la Torrecilla, de tiempos de Felipe II, la primera barrera de entrada a la bahía. O continuar la subida, ya en pleno monte. Un camino que nos llevará hasta el mirador Punta del Fraile, uno de los puntos panorámicos más impresionantes.

Unas vistas increíbles desde la batería de San Felipe

Más adelante nos espera un cruce de caminos. Es el momento de dirigirse a la batería de San Felipe (s. XVIII) porque, como decíamos, la imagen desde aquí es impagable. No solo ya del faro del Caballo, nuestra obsesión, sino de la costa desde Laredo hasta Bilbao. Por algo están ahí sus miradores. Cumplido el objetivo, la ruta continúa por el Buciero hasta el faro del Pescador, reconstruido tras un ciclón en 1915. Tampoco se puede acceder a él, pero, de nuevo, solo el paisaje ya merece la pena, y mucho.

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Las marismas de Santoña desde el monte Buciero. FOTO: WIKIPEDIA/NICOLÁS PÉREZ.

El regreso se realiza por una carretera en dirección al barrio de El Dueso, dejando a un lado la extensa playa de Berria, a dos kilómetros de Santoña. No es una playa más: de arena blanca y fina, está entre los encinares del Brusco, que separa esta villa de Noja, y el Buciero. Se desciende pasando por el muro del centro penitenciario hasta el centro de esta villa que vio nacer a Juan de la Cosa, navegante y cartógrafo del siglo XV, y es el lugar donde se construyó la carabela Santa María. Aquí hasta los carnavales son marineros.

Una villa marinera famosa por sus anchoas

Santoña está bañada casi en su totalidad por el mar Cantábrico y volcada en la industria pesquera y conservera, basada esta última sobre todo en la comercialización del bonito y las famosas anchoas. De hecho, es la cuna de las anchoas en aceite de oliva. Se pueden probar en el restaurante La Esquina de Tasca, lo mismo en matrimonio con boquerón que con pimientos de piquillo. Así también la ventresca de bonito del norte con cebolla, entre otras delicias, que incluyen la quesada o los sobaos pasiegos de postre.

TURIUM TIPS

Apúntate a una excursión en barco hasta el faro del Caballo desde Santoña o Laredo. Verás la maravilla que es este paisaje. Acantilados de impresión y aguas turquesas.
Visita una conservera y conoce el proceso de elaboración de la anchoa. Las saborearás mucho más. Por ejemplo, en Conservas Emilia o en Conservas Ana María. Y, por supuesto, la Galería de Arte de la Anchoa, su museo.
Después del faro del Caballo y el Pescador, toca el faro de Ajo, el más artístico y colorido de todo el litoral. Está a 18 km de Santoña, en dirección a Argoños, y se lo debemos al artista santanderino Okuda San Miguel.
Incluye en tu ruta Laredo. Es una de las "cuatro villas marineras" históricas, junto a Castro-Urdiales, San Vicente de la Barquera y Santander. Cada septiembre celebra el Desembarco de Carlos V.
Alójate en el hotel Juan de la Cosa, en la playa de Berria, con vistas al mar desde sus terrazas. Además de las clásicas habitaciones (desde 78€), dispone de apartamentos (desde 170€ para cuatro) y un restaurante con menú marinero.