En este monasterio del norte de España está la Capilla Sixtina del románico: tiene hotel y restaurante
La Real Colegiata de San Isidoro de León es una joya del románico. FOTO : TURISMO CASTILLA Y LEÓN.

En este monasterio del norte de España está la Capilla Sixtina del románico: tiene hotel y restaurante

La Real Colegiata de San Isidoro, en el casco histórico de León, es a la vez templo, convento, panteón de reyes, palacio, biblioteca y museo, combinando arte y espiritualidad en el mejor románico. Además de hotel y restaurante.

Ángeles Castillo | Mayo 8, 2026

Entrar a San Isidoro de León y sobre todo admirar, porque no se puede decir otra cosa, las pinturas murales románicas que ilustran su Panteón Real es una de esas experiencias que uno recuerda toda la vida. Como poner los pies en el bosque de columnas y arcos de la Mezquita de Córdoba, entrar al Panteón de Agripa en Roma, subir al Partenón como se hacía en las Panateneas o traspasar el umbral de Santa Sofía en Estambul. Sin olvidar la Capilla Sixtina del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, porque precisamente a esta joya leonesa se la denomina la Capilla Sixtina del románico.

Qué ver en la Real Colegiata de San Isidoro de León

Las comparaciones pueden resultar odiosas, dependiendo de los amores de cada uno, pero desde luego no son exageradas. La Real Colegiata de San Isidoro, en pleno casco histórico de León, junto a la muralla romana, es uno de los conjuntos románicos más importantes de Europa.

El Panteón de los Reyes asombra, al margen de su belleza plástica, por su extensión, por su estado de conservación y porque las pinturas se mantienen en su lugar original. Era el pórtico de entrada a la iglesia de San Isidoro, pero también el lugar que Fernando I y Sancha escogieron como cementerio familiar. Aquí están enterrados 33 reyes, reinas, infantes y miembros de la nobleza leonesa entre los siglos XI y XIII.

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El Panteón Real de San Isidoro está decorado con pinturas románicas. FOTO: TURISMO CASTILLA Y LEÓN.

Su alabadísima decoración pictórica narra la vida de Jesús en tres ciclos: su infancia, pasión y gloria. Destaca el Pantocrátor en la almendra mística, rodeado por los cuatro evangelistas, el conjunto iconográfico cristiano conocido como tetramorfos. A su lado, está el calendario agrícola, por el que conocemos las labores agropecuarias de la Edad Media. En una de las bóvedas centrales se encuentra la Última Cena, donde aparece San Marcial como copero, junto a Cristo y los apóstoles. Y no hay que perder de vista los capiteles, en los que se pueden ver las dos primeras representaciones de Cristo con figura humana de la escultura románica peninsular.

Por qué San Isidoro de León es una joya del románico

El origen de la Real Colegiata de San Isidoro hay que buscarlo en el año 956, cuando Sancho I se propuso construir un templo para albergar las reliquias de Pelayo, un niño martirizado en Córdoba en tiempos de Abderramán III, cuya fama se extendió por toda la cristiandad.

El rey leonés no pudo cumplir sus deseos, pero sí lo hizo su hermana Elvira Ramírez, que era monja en San Salvador de Palat del Rey, monasterio fundado por su padre, Ramiro II, solo para la realeza. Ella y las hermanas de su comunidad se trasladaron entonces al nuevo recinto de San Pelayo. Pero solo estuvieron allí veinte años porque Almanzor lo arrasó en el 988.

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La biblioteca de San Isidoro de León contiene códices e incunables. FOTO: TURISMO CASTILLA Y LEÓN.

Después, Alfonso V, el de los Buenos Fueros, inició una ardua tarea de reconstrucción, que incluyó este edificio, del que fue abadesa su hija Sancha Alfónsez, reina de León junto a su esposo Fernando desde 1037. Sancha le convenció para que su enterramiento tuviera lugar aquí y no en el monasterio de Arlanza ni en el de Oña, en Burgos, como el rey barajaba. Y así fue. Levantaron una iglesia, la primera románica del Reino de León, junto a su palacio y para engrandecerla, según la costumbre de la época, la dotaron de unas reliquias, las de San Isidoro, que trasladaron desde Sevilla y que se conservan en una arqueta de aquel año de 1063 en que se consagró.

El Tesoro de los Reyes de León y un palacio real

Puestos ya a ennoblecer el templo, lo enriquecieron con innumerables regalos, lo que hoy se conoce como el Tesoro de los Reyes de León. Entre dichas alhajas está el cáliz de doña Urraca, la primogénita, que lo mandó hacer con sus joyas personales. Del palacio real, situado junto a la iglesia, se conserva la cámara de doña Sancha, que tras la marcha de la familia real pasó a ser el "scriptorium" de los canónigos y luego la sala capitular, decorada con pinturas murales, y la torre defensiva, emplazada sobre uno de los cubos de la muralla romana, convertida en torre-campanario en el siglo XII y conocida como la torre del Gallo por su veleta.

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El claustro de San Isidoro de León, en donde está el hotel. FOTO: WIKIMEDIA COMMONS.

Ya como monasterio de San Isidoro, lo habitaron los monjes de Carbajal de la Legua a iniciativa de la infanta Sancha Raimúndez. Hoy residen en sus dependencias sacerdotes diocesanos, que dan continuidad a las comunidades monásticas. Son los custodios de una magnífica biblioteca de estilo renacentista, con más de 2.000 volúmenes datados entre los siglos X y XVIII, que incluyen 150 códices y 350 incunables. Entre estos tesoros bibliográficos está la Biblia Visigótica-Mozárabe o la Biblia de San Isidoro, pero hay maravillas de botánica, matemáticas, filosofía o derecho.

Un hotel en el claustro y un restaurante de altura

Es de admirar igualmente el claustro, la majestuosa escalera, del XVI, que también ha pasado a la historia por ser una de las primeras escaleras en voladizo, y el refectorio, con una cubierta del XVIII profusamente decorada. Tenemos suerte, además, porque la Real Colegiata alberga un hotel con las habitaciones en torno a este patio, donde reinan el silencio y la paz, además del arte y la espiritualidad (desde 169 euros, desayuno incluido).

El Hotel Real Colegiata, a su vez, cuenta con un restaurante de altos vuelos, en la zona acristalada del claustro y con terraza de verano. En sus mesas hay que lanzarse a probar delicias como los pimientos confitados del Bierzo, ventresca de bonito, ajos fritos de Santa Marina y AOVE Castillo de Canena, o los puerros de Sahagún a la plancha, parmentier, bearnesa de kimchi y gamba al ajillo.

TURIUM TIPS

Recuerda que San Isidoro de León es extraordinario también porque, según ha reconocido la Unesco, aquí nació el sistema parlamentario europeo, concretamente en 1188, año en que el rey Alfonso IX convocó en el claustro una curia real.
Puedes apuntarte a una visita guiada general, a la que lleva por título El poder femenino en el Reino de León o a la que es teatralizada para familias, con Urraca como protagonista.
Hasta el 12 de octubre está abierto de 10 a 14 h y de 17 a 20 h, de martes a sábado. Los domingos, solo de 10 a 14 h.
Aprovecha para ver la Catedral de León, con su impresionante colección de vidrieras, y la Casa Botines de Gaudí. Y piérdete por las calles de su casco antiguo, apuntándote al clásico tapeo.
Aprende más sobre el pasado de esta ciudad en el Centro de Interpretación del León Romano, en la llamada Casona de Puerta Castillo, y en el Centro de Interpretación del Reino de León, en el Palacio Conde Luna. Solo los edificios ya merecen la pena.