Por qué tienes que ir a este bello pueblo de Granada para inaugurar el verano: una Noche de San Juan con agua en vez de fuego
Una calle típicamente alpujarreña en Lanjarón. FOTO : TURISMO LANJARÓN.

Por qué tienes que ir a este bello pueblo de Granada para inaugurar el verano: una Noche de San Juan con agua en vez de fuego

Si quieres vivir una Noche de San Juan diferente, lo tienes fácil en Lanjarón. En este pueblo de Granada, conocido como la puerta de las Alpujarras, se celebra una Carrera del Agua que acaba de ser declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Ángeles Castillo | Junio 17, 2026

Lanjarón es el pueblo del agua por antonomasia. Y lo es tanto que mientras en todo el arco mediterráneo, y no solo, se celebra la Noche de San Juan alrededor del fuego, aunque luego haya chapuzón por medio, los lanjaronenses lo hacen con agua y a lo grande. Además, este año con la alegría de que su Carrera del Agua ha sido reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional. No nos podemos imaginar un festejo popular mejor para quitarse el calor del verano. Todo el mundo mojándose de todas las maneras. Esta gran ducha colectiva, que cae en la madrugada del 23 al 24 de junio, hunde sus raíces en los viejos ritos de purificación ligados a la noche más corta del año, cuando el solsticio ya ha dado por inaugurada la temporada estival.

Así es la Carrera del Agua de Lanjarón

Recogiendo el testigo de esta relación ancestral con el agua, trasmitida de padres a hijos, la celebración quedó instituida en 1980, por lo que ya lleva casi medio siglo empapando al personal de dentro y fuera, pues se ha colocado por derecho propio como una de las citas más destacadas del calendario festivo no solo andaluz, sino español. Alrededor del multitudinario baño de masas, de calle en calle y con todo el pueblo implicado, se desarrolla, para colmo, una programación con actividades culturales, musicales y gastronómicas. Un imán, porque estamos en las Alpujarras y con Sierra Nevada como telón de fondo. Y el Mulhacén y el Veleta vigilantes.

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La Carrera del Agua de Lanjarón es Fiesta de Interés Turístico Nacional. FOTO: TURISMO LANJARÓN.

Así es, Lanjarón está considerado la puerta de entrada a la Alpujarra granadina. El mejor comienzo de la ruta que pasa por los pueblos más bonitos de estas tierras, que fascinaron al escritor Gerald Brenan, el autor del imprescindible "Al sur de Granada" (1957). A su vera están Cañar, Soportújar, Pampaneira, Capileira o Bubión. Se trata de internarse en estos vertiginosos paisajes, donde la montaña impone su carácter. Como ellos, luce igualmente blanquísimo y lleno de flores, y con el agua como santo y seña.

La historia de un balneario y su agua mineromedicinal

Lo acuático del pueblo lo lleva en el nombre ya que, etimológicamente, Lanjarón derivaría de al-Lancharon, que es "lugar de manantiales" en árabe, cosa comprensible porque fueron los bereberes los primeros colonizadores, en el siglo XIII, como puede verse en el trazado de las calles. Los manantiales, que beben de la deshielo de Sierra Nevada, se hallan sobre todo en las faldas del Cerro del Caballo, por encima del casco urbano.

Sus propiedades mineromedicinales se descubrieron a finales del siglo XVIII. Pero no fue hasta 1875 cuando se construyeron las primeras instalaciones balnearias, a iniciativa de la duquesa de Santoña, María del Carmen Hernández Espinosa de los Monteros, nacida en Motril. No obstante, el balneario resultó seriamente dañado por el devastador terremoto de 1884.

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Vista de Lanjarón desde uno de sus miradores. FOTO: TURISMO LANJARÓN.

Quince años más tarde, terminando ya el siglo, se hizo con la propiedad Silverio Carrillo, a quien se debe el edificio actual, sobrio y elegante, al gusto burgués de los años 20. A su muerte, en 1922, pasó a manos de su hija, sor Matilde Carrillo, fundadora del colegio de la Caridad de Lanjarón. A partir de ese momento, su época gloriosa, fue ampliándose incluso con una sala de fiestas y se convirtió en el lugar de veraneo favorito de la crème de la crème de Granada y más allá. En 1947 lo adquirió otro empresario granadino, Manuel Gallardo Torrens, con una visión más comercial. Entonces llegó el embotellado y se multiplicó la fama. Quién no conoce el agua de Lanjarón.

El Museo del Agua, intervención en un viejo molino

El número de fuentes descubiertas en Lanjarón asciende a treinta y dos, aunque son cinco las que dependen del balneario, cada una con sus propiedades: para problemas digestivos, para diabéticos y personas con alto nivel de colesterol, o para reducir la tensión, favorecer la pérdida de peso o superar carencias renales.

Y no podía faltar un Museo del Agua, a cargo del arquitecto Juan Domingo Santos, que lo hizo realidad en 2009 utilizando las instalaciones de un viejo molino. Pero el agua está por todas partes. No hay calle ni plaza sin su fuente, además con fragmentos de poemas, que suelen ser de Lorca, para sublimar el acto cotidiano de beber.

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Así es la plaza de Santa Ana, uno de los rincones más bonitos de Lanjarón. FOTO: TURISMO LANJARÓN.

Quizá lo más pintoresco del pueblo sea el barrio Hondillo, un conjunto de calles estrechas y empedradas, placetas y los tradicionales tinaos alpujarreños, entre los que destacan los de la Chispas, la Chirinas y el Tío Pedro, además del callejón del Dieguito y la placeta Colorá, donde se concentra todo lo que caracteriza a Lanjarón. Es decir, fuentes, flores en cantidad y hornacinas. Otro tanto puede decirse de la plaza del Chato, que se llama como su pilarillo. Este barrio es, junto con el castillo, vestigio de la época medieval.

Un castillo, una iglesia mudéjar y cinco ermitas

La fortaleza, reducida a ruinas, se encuentra fuera del casco urbano, sobre un cerro que se alza en la confluencia del barranco del Salado y el río Lanjarón. Es de planta cuadrangular, con torre del Homenaje en uno de sus lados, amurallamiento sin torres, almenas anchas, arcos apuntados y troneras orientadas hacia el camino de la Alpujarra. No está claro su origen, si fue musulmán o ya cristiano.

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En este pueblo alpujarreño, el agua está en todas partes. FOTO: TURISMO LANJARÓN.

Además, Lanjarón cuenta con tres ermitas dentro del casco urbano, las de la Virgen del Pilar, San Roque y Tajo de la Cruz, y dos fuera, las de San Sebastián y San Isidro. Dan fe de su rica historia espiritual, junto a la iglesia de la Encarnación, que se construyó en 1560 sobre la antigua mezquita y se tuvo que reconstruir tras las revueltas moriscas de 1568. Luce techo mudéjar, retablo barroco y churrigueresco, y torre del siglo XIX.

TURIUM TIPS

La Carrera del Agua transcurre por la avenida principal de Lanjarón, que queda cerrada al tráfico. Se aconseja llegar a media tarde y dejar el coche en los parkings (gratuitos) de la entrada o en las áreas habilitadas.
Hay mil rutas de senderismo para elegir. Una de ellas sale de la plaza del Ayuntamiento, recorre el Hondillo y se adentra entre las huertas. Es ideal para el verano porque transcurre junto al agua. Y son solo 5,8 km.
Acércate a Pampaneira, Capileira o Bubión. Los pueblos de la Alpujarra tienen encanto multiplicado por dos y muy buen ambiente, entre arquitectura tradicional y tiendas de artesanía.
El balneario de Lanjarón dispone de tres hoteles, de cuatro, tres y dos estrellas: el Hotel Balneario, el Hotel Nuevo Palas y Hotel El Sol. Además en la web de Turismo tienes un montón de casas de alquiler.
El Gálvez, El Sol, Casita de Papel, Asador El Carbón o Alcadima son restaurantes en los que te podrás dar un homenaje gastronómico.