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De Granadilla a Belchite: los pueblos abandonados de España que todavía pueden visitarse
De Granadilla a Belchite: los pueblos abandonados de España que todavía pueden visitarse
Algunos fueron desalojados, otros quedaron destruidos por la guerra y unos pocos están recuperando a sus vecinos. Estos pueblos españoles tienen mucho que contar y todavía puedes visitarlos.
En 1966, los alumnos de la escuela de Jánovas, un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, fueron obligados a abandonar sus clases. El motivo era la construcción de un embalse que acabaría inundando sus casas. El proyecto nunca llegó a ejecutarse, pero para entonces el pueblo ya había sido prácticamente destruido. Seis décadas después, sus antiguos vecinos y sus descendientes están reconstruyéndolo. Es una de las historias más desconcertantes de la España vaciada, pero está lejos de ser la única.
Nuestro país conserva cientos de núcleos despoblados. Algunos desaparecieron durante el éxodo rural de mediados del siglo XX, cuando las ciudades comenzaron a ofrecer oportunidades que el campo no podía igualar. Otros fueron víctimas de decisiones administrativas, proyectos hidráulicos o conflictos bélicos. Sus restos forman un patrimonio arquitectónico muy interesante, porque detrás de muchas de esas fachadas derruidas hubo historias de desplazamientos forzosos, promesas incumplidas y comunidades que desaparecieron del mapa.
Varios de estos lugares todavía pueden visitarse. Algunos cuentan con recorridos organizados, otros requieren una pequeña caminata y unos cuantos están experimentando una segunda vida. Te contamos cuáles debes tener en cuenta.

Granadilla (Cáceres): el pueblo que no llegó a inundarse
Su muralla almohade, su castillo del siglo XV y sus calles organizadas alrededor de una plaza mayor podrían convertir Granadilla en uno de los destinos medievales más populares de Extremadura. Sin embargo, este antiguo municipio fue desalojado tras las expropiaciones aprobadas en 1955 para construir el embalse de Gabriel y Galán. El agua acabó rodeando la península sobre la que se levanta, pero nunca cubrió sus casas.
El resultado es una villa amurallada extraordinariamente conservada, declarada conjunto histórico-artístico en 1980. Desde 1984 forma parte de un programa público de recuperación de pueblos abandonados, gracias al cual se han rehabilitado numerosos edificios. La entrada es gratuita y está sujeta a horarios. Merece la pena recorrer su muralla y acercarse al castillo, vinculado históricamente a los duques de Alba.

Belchite (Zaragoza): las ruinas que Franco decidió conservar
Durante la batalla de Belchite, en 1937, los combates entre republicanos y sublevados dejaron buena parte de la localidad destruida. Tras la guerra civil, el régimen franquista decidió levantar un nuevo municipio junto al antiguo y mantener las ruinas como símbolo propagandístico. Hoy, el Pueblo Viejo conserva calles enteras, fachadas agujereadas por los proyectiles y los restos de iglesias como San Martín de Tours. Su aspecto ha atraído también a cineastas, entre ellos Guillermo del Toro, que rodó aquí escenas de El laberinto del fauno. Se visita mediante recorridos guiados de aproximadamente hora y media, con opciones diurnas y nocturnas.

Jánovas (Huesca): el pueblo que está volviendo a la vida
En el valle del Ara, Jánovas protagoniza uno de los episodios más controvertidos de la política hidráulica española. Sus habitantes fueron expulsados progresivamente para construir un pantano que finalmente fue descartado. Las últimas familias abandonaron el pueblo en 1984.
La historia dio un giro cuando comenzó la devolución de las propiedades expropiadas. Desde entonces, antiguos vecinos y descendientes trabajan para recuperar las casas y los servicios. La electricidad regresó en 2019, después de más de medio siglo. Hoy pueden verse edificios rehabilitados junto a otros todavía en ruinas. Conviene respetar las propiedades privadas y las zonas en obras.

La Mussara (Tarragona): el pueblo famoso por sus fantasmas
A casi mil metros de altitud, en las montañas de Prades, La Mussara conserva los restos de una veintena de casas y de la iglesia de Sant Salvador. Sus habitantes fueron marchándose durante el siglo XX, empujados por el aislamiento, la escasez de agua y la falta de servicios.
Su fama actual tiene que ver con las leyendas paranormales, alimentadas por las densas nieblas que cubren con frecuencia la zona. Pero el verdadero atractivo está en el paisaje, los senderos y las vistas desde el entorno del antiguo refugio de las Airasses. La Mussara también ha inspirado propuestas culturales y teatrales. La excursión puede combinarse con una visita a Prades o Siurana, dos de los pueblos más interesantes del interior tarraconense.

Ochate (Burgos): ¿el pueblo más misterioso de España?
Si existiese una capital española de las leyendas sobre pueblos malditos, Ochate tendría muchas papeletas. Situado en el Condado de Treviño, este antiguo núcleo medieval comenzó a ganar notoriedad en los años ochenta, cuando circularon historias sobre epidemias inexplicables, apariciones y supuestos avistamientos de ovnis. Las investigaciones históricas han cuestionado esos relatos. Su despoblación tiene explicaciones mucho más terrenales, relacionadas con la pérdida de importancia de las rutas que atravesaban la zona.
Para llegar hay que caminar desde las inmediaciones de Imiruri. Entre los restos destaca la torre de San Miguel, que todavía sobresale sobre los campos. También se conservan vestigios de una necrópolis medieval.

Turruncún (La Rioja): una escuela nueva y el adiós
En 1965, Turruncún inauguró una escuela. Unas décadas después, el pueblo estaba prácticamente vacío. La historia resume las contradicciones de la despoblación rural española: mientras se construían nuevos equipamientos, sus habitantes seguían marchándose por la falta de oportunidades y servicios básicos.
Situado cerca de Arnedo, en La Rioja Baja, Turruncún conserva las ruinas de su iglesia, algunas viviendas y el antiguo edificio escolar. El paisaje de barrancos y montañas añade interés a una visita que puede combinarse con la ruta de los dinosaurios de Enciso.

Corbera d’Ebre (Tarragona): convertido en memorial
La batalla del Ebro, una de las más sangrientas de la Guerra Civil, dejó buena parte del casco antiguo de Corbera d'Ebre en ruinas. La población se reconstruyó en una zona próxima, mientras el Poble Vell permaneció como testimonio de la destrucción.
Actualmente puede recorrerse como espacio de memoria histórica. Su elemento más reconocible es la antigua iglesia de Sant Pere, que ha perdido la cubierta y funciona como espacio cultural. También destaca el Abecedario de la Libertad, una intervención artística que utiliza letras y obras de diferentes creadores para reflexionar sobre la paz.
Se ofrecen visitas libres y guiadas, estas últimas con acceso al campanario.

Umbralejo (Guadalajara): el pueblo que recibe estudiantes
En plena sierra de Ayllón, Umbralejo conserva uno de los conjuntos de arquitectura negra más interesantes de Guadalajara. Sus edificios, construidos con piedra y pizarra, responden a una tradición arquitectónica vinculada a los materiales disponibles en estas montañas.
Tras quedar despoblado, fue incorporado a un programa estatal de recuperación que permite a estudiantes participar en actividades educativas y trabajos de conservación. El proyecto ha contribuido a mantener sus construcciones tradicionales y a darles nuevos usos.
Umbralejo demuestra que recuperar un pueblo puede significar algo distinto a convertirlo en un alojamiento turístico.