Así es la ruta de senderismo más bonita del norte de España: caseríos, acantilados y el prodigio del flysch
La Ruta del Flysch va de Zumaia a Deba y pasa por paisajes como este. FOTO : ELEATELL/PIXABAY.

Así es la ruta de senderismo más bonita del norte de España: caseríos, acantilados y el prodigio del flysch

Ahora es el mejor momento para embarcarse en una ruta costera. Sobre todo, si te lleva a conocer ese tesoro natural que es el flysch. De Zumaia a Deba, serás testigo de su extraordinaria belleza.

Ángeles Castillo | Octubre 30, 2026

Si te gustó la ruta de senderismo que recorre un paisaje mágico de Asturias, la Senda Costera de Llanes, ahora te proponemos otra no menos mágica. Se trata del camino que va de Zumaia a Deba (o viceversa), la cuarta etapa del gran recorrido que transita por territorio de Guipúzcoa, el GR-121. Esto quiere decir que está señalada con marcas rojas y blancas, así que no hay pérdida. Además, el mar siempre es una referencia. Pero mejor si la llamamos Ruta del Flysch, porque apunta a lo que es. Una zona costera de alto valor geológico, biológico y paisajístico integrada en el Geoparque de la Costa Vasca. Un biotopo protegido, una maravilla de la naturaleza.

Son catorce kilómetros que esconden un tesoro natural de extraordinaria belleza. Una rareza de esas de gabinete de curiosidades, al aire libre. Más de 60 millones de años grabados en distintos estratos rocosos que han quedado a la vista debido a la erosión del mar y que sirven para explicar episodios de la historia reciente de la Tierra, como es la extinción de los dinosaurios. La emoción está servida, del lado del paisaje, pero también de la geología.

Zumaia, punto de partida de la Ruta del Flysch

El recorrido comienza junto al ayuntamiento de Zumaia, localidad situada en la confluencia de los ríos Urola y Narrondo, con un sobresaliente casco histórico que aún conserva su trazado medieval. Por sus estrechas calles se llega a la iglesia parroquial de San Pedro, gótica del siglo XII, para descender después una escalinata y poner rumbo a la ermita de San Telmo, patrón de navegantes, sobre los acantilados de la playa de Itzurun, con fabulosos estratos verticales. Desde aquí se ve la costa de Vizcaya hasta el cabo de Matxitxako, el accidente geográfico más saliente del País Vasco. La caminata no ha hecho más que empezar y ya se ha puesto interesante.

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La ermita de San Telmo está sobre la fabulosa playa de Itsurun, en Zumaia. FOTO: TURISMO EUSKADI.

Lo siguiente es bajar, prácticamente, al mar para luego ascender hasta llegar a la carretera que viene de Zumaia y conduce hasta el caserío histórico de Andika Zahar, desde donde se toma el camino de tierra que llega al collado de Etarte. Paso previo este a Galarretako Zabala, en el barrio de Elorriaga, un área recreativa, ya en Deba, dotada de bancos y mesas, así que momento cumbre para descansar. También para visitar la ermita de San Sebastián, un hito en el Camino de Santiago costero que data de los siglos X-XI. Atesora una pila bautismal románica y una imagen de la Virgen de los siglos XIII-XIV.

De la cala Sakoneta al santuario de Itziar

Todo alrededor es prueba evidente de que estamos en la costa vasca. Se piensa de camino hacia el caserío Arantza Goikoa primero y al Arantxa Bekoa después, y cuando se vuelve a dar con el Cantábrico y se desemboca en otro caserío, el de Sakoneta. Debajo queda la cala del mismo nombre, donde hay que contemplar con admiración mayúscula las mejores formaciones de flysch de este trayecto. Lo curioso es que los estratos se ven en vertical y no en horizontal, debido a unos movimientos originados hace 40 millones de años durante la orogenia alpina, según explican desde la Oficina de Turismo de Deba.

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El flysch forma parte del Geoparque de la Costa Vasca. FOTO: XENIA CHINASKI/PIXABAY.

Toca ahora descender hacia las vías del ferrocarril, túnel mediante, en busca del caserío Mendata. Se anda en paralelo a la línea costera con la vista puesta en la mole de Aitzuri, donde hay dos curiosas oquedades como dos ojos, de tamaño similar. Procede subir al pintoresco barrio de Itxaspe, muy cerca de Itziar, donde está el santuario del mismo nombre, presidido por la imagen románica de su Virgen (s. XII). Para bajar después por la Atalaia y Aitzuriaurre y recrearse en el valle de Arronamendi. Todo en un entorno absolutamente privilegiado.

De caserío en caserío, de acantilado en acantilado

Esta ruta de senderismo, que no pierde de vista el mar, es un sube y baja continuo. Se sube acantilado, se baja a pie de playa, y así sucesivamente, de caserío en caserío. Es el momento de ascender al mirador de La Salve, donde está de nuevo la Virgen de Itziar. Lo que se contempla desde aquí es inigualable: de Biarritz (Francia) a Guetaria y más allá. Luego, hay que cruzar una pasarela de madera y coger el sendero que va a parar a la solitaria ermita de Santa Catalina, en el barrio Egia, sobre una colina y expuesta a los embates de la mar. De probable origen medieval y reconstruida en el siglo XIX, es casi un faro para los marineros.

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Parece un torreón, pero es la iglesia de Santa María de Deba. FOTO: DEBA TURISMO.

Lo próximos caseríos son los de Etxeberri e Iparragirre. En este punto hay que seguir de frente, tal y como indica el GR, hasta la ermita de San Roque, de la que se tienen noticias desde el siglo XVII. Llama la atención su pórtico de madera y el coro en el atrio de entrada. Ya solo falta descender hasta el casco histórico de Deba. Para entonces, el cuentakilómetros marcará los catorce del recorrido, que pueden hacerse en unas cuatro horas, con dificultad media.

Qué ver en el casco histórico de Deba

Deba, además de sus numerosas grutas y cuevas, utilizadas por los hombres prehistóricos para su cobijo, presume de un importante patrimonio religioso y civil, reflejo de la prosperidad económica de la que gozó, sobre todo, en el siglo XVI. La merecedora de todos los elogios es esta vez la iglesia de Santa María (s. XIV), que impone por sus dimensiones catedralicias y la austeridad de sus muros, en acusado contraste con la riqueza de su interior.

TURIUM TIPS

Aprovecha para conocer el casco antiguo de Zumaia; en especial, la iglesia de San Pedro. Al igual que la de Santa María de Deba, parece una fortaleza. Es gótica del XIII.
Piérdete por sus calles estrechas y empinadas. Te saldrán al encuentro los palacios Zumaia, Ubillos y Olazabal, así como la casa-torre Goikotorre.
Recuerda que Santa Catalina fue muy venerada por los hombres de mar. En todas las localidades de este costa se conservan ermitas, capillas o imágenes de esta santa cuya festividad es el 25 de noviembre.
A solo seis kilómetros de Deba, está Itziar. Y en Itziar, el santuario y la escultura Amatasuna (Maternidad), de Jorge Oteiza. Un homenaje a su esposa, ltziar, y a Amalur, la Madre Tierra.
Entrégate al placer de la buena mesa en cualquiera de los asadores de estas tierras marítimas. El Bedua en Zumaia o el Salegi Jatetxea en Deba son dos opciones.