Esta es la villa termal de Aragón perfecta para relajarse en verano: está cerca de un monasterio único
Alhama de Aragón, en Zaragoza, es famoso por sus termas. FOTO : RELAIS TERMAL.

Esta es la villa termal de Aragón perfecta para relajarse en verano: está cerca de un monasterio único

En Alhama de Aragón te podrás entregar a la tranquilidad que reina en los balnearios y a las propiedades terapéuticas de sus aguas termales. Ya lo sabían los romanos, los árabes y hasta las tropas del Cid Campeador.

Ángeles Castillo | Agosto 13, 2026

El nombre lo dice todo, Alhama, que en árabe significa "el baño", los conocidos y no poco exóticos "hamman". Tenemos un Alhama de Granada, un Alhama de Murcia, un Alhama de Almería y un Alhama de Aragón. En todos ellos hay aguas consideradas "sagradas" desde tiempos remotos por sus beneficios, cuando menos terapéuticos. Después de estar por los pueblos más bonitos del Matarraña, ponemos rumbo a Zaragoza, que es donde se halla la Alhama aragonesa, una villa termal a 110 kilómetros de la capital provincial, a 29 de Calatayud, a 60 de Medinaceli (Soria) y a 90 de Sigüenza (Guadalajara), para quienes anden trazando rutas.

Alhama de Aragón, el milagro de sus aguas

En Alhama de Aragón encontró el gran Luis García Berlanga las localizaciones que necesitaba para darle alas a su película "Los jueves, milagro" (1957), con un argumento rocambolesco, o habría que decir sencillamente berlanguiano, pero que tiene su miga. Un pequeño pueblo español en el que sus fuerzas vivas deciden inventarse un milagro, a imagen y semejanza de Fátima y Lourdes, para promocionar su balneario. Metidos en el ajo, José Isbert, Manuel Alexandre, José Luis López Vázquez y Mariano Ozores, en la piel de sus respectivos personajes. Por supuesto, la cinta tuvo problemas con la censura.

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El Baño del Moro está integrado en el Hotel Balneario Alhama de Aragón. FOTO: CORTESÍA.

El nombre actual de esta villa es de origen árabe, aunque ya los romanos la llamaron Aquae Bilbilitanorum (Agua de los Bilbilitanos), asentamiento de la provincia Tarraconense, como aparece citado en el "Itinerario Antonino", un documento de la Antigua Roma donde están recopiladas las rutas del Imperio romano. Todo se debe a que la actual Alhama se halla a unos 664 metros sobre un pequeño puerto por el que se adentra el río Jalón. Este afluente del Ebro se va abriendo paso por una serie de fracturas tectónicas, que es de donde manan las aguas termales.

De los romanos al Cid Campeador

El pueblo apenas llega a los mil habitantes (917 en 2025), pero se ha hecho famoso, sin necesidad de milagros, por sus balnearios. Aún se conservan el Baño del Moro y el Baño de la Mora, del siglo XI, dos pilas labradas en la propia roca de la que mana directamente el agua. De los tiempos en que el Cid Campeador andaba conquistando estas tierras, en manos musulmanas. Así aparece en el "Cantar del Mío Cid": "Otro día se puso en marcha Mio Cid el de Vivar y pasó frente Alhama, por la hoz abajo va". Aunque luego se perdiera esta plaza y hubiera que reconquistarla.

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Así es el Balneario Termas Pallarés. FOTO: RELAIS TERMAL.

La cuestión es que Alhama, llamada así hasta 1916, gozó de posición estratégica y fue motivo de disputa entre castellanos y aragoneses, hasta que en 1454 quedó incorporada definitivamente a la Corona de Aragón. Estos tiempos convulsos quedan muy lejanos cuando se disfruta de la paz que se respira en sus balnearios. Sin ellos no se entiende hoy la historia de este municipio maño, o al menos no se entiende igual. Vivieron su época de mayor esplendor a finales del siglo XIX y principios del XX. Fue entonces cuando se construyeron deliciosos edificios de aire modernista con todo el glamour de la época. Por ellos hubo ferrocarril, telégrafo, casino, teatro y jardines.

Cómo son los balnearios de Alhama de Aragón

Solo hay que ver los que conforman el complejo Termas Pallarés, con sus hoteles Parque, Termas y Gran Hotel Cascada, y un lago termal que es único en Europa. Sin embargo, esta vez nos quedamos en el Hotel Balneario Alhama de Aragón, que integra los antiguos balnearios San Roque y Cantarero, y desde donde se accede a los citados manantiales árabes. Un moderno cuatro estrellas completamente renovado, con 120 habitaciones y amplia oferta de tratamientos termales, pero también de estética y de relax. Dicen desde el hotel que sus aguas terapéuticas ya las utilizaban las tropas del Cid.

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El Hotel Balneario Alhama de Aragón integra los antiguos balnearios San Roque y Cantarero. FOTO: CORTESÍA.

No faltan los espacios gastronómicos, las zonas de descanso ni el gimnasio, aunque la razón de ser sea su balneario, cuyas aguas ayudan a reducir el estrés, mejorar la circulación y recuperar el equilibro del cuerpo. A ello están destinados la piscina termal interior y exterior, los circuitos de agua, el templarium, las distintas modalidades de duchas, la sauna, el jacuzzi, el baño turco, las cabinas de tratamientos y la zona de masajes.

Un poco de historia y su arquitectura popular

Si echamos la vista atrás, encontramos que en 1122 estaban los Baños Viejos de San Roque, con los Baños del Moro y de la Mora. Que en 1827 se construyeron a pie de carretera los Baños de San Fermín. Que en 1860 el empresario catalán Manuel Matheu comienza la construcción de un complejo monumental inspirado en los grandes balnearios europeos, las Termas Matheu, por las que llegó a pasar el rey consorte Francisco de Asís Borbón y Borbón. Y que en 1911 Ramón Pallarés adquirió los establecimientos de Matheu, levantó el Hotel Cascada y le dio a todo su nombre.

Además, en Alhama de Aragón se puede disfrutar de sus calles estrechas y sinuosas, testigos de su pasado árabe, así como de su arquitectura popular; admirar la torre del homenaje de la antigua fortaleza o descubrir las yeserías mudéjares en las bóvedas de la iglesia barroca de la Natividad.

TURIUM TIPS

Visita el Monasterio de Piedra, con un monasterio cisterciense del siglo XIII y un jardín histórico del XIX con cascadas y exuberante flora. También acoge un hotel con spa y dos restaurantes. Está a solo 18 km de Alhama.
Pasea por Calatayud y descubre su recinto fortificado árabe del siglo IX, su colegiata de Santa María la Mayor, Patrimonio de la Humanidad, y la del Santo Sepulcro, además de las ruinas romanas de Bilbilis.
Acércate a la laguna de Gallocanta, en verano entre el amarillo de los campos tras la siega. Ahora no verás las grullas, que llegan con el otoño, pero sí flamencos, patos y otras aves acuáticas. La tienes a 63 km.